Gemelos

Gemelos

Eran dos gemelos que se llevaban muy bien. Más que gemelos, parecían siameses. Eran uña y carne. Iban juntos a todas partes.

Un día, cuando eran niños, oyeron una historia que les marcaría. Era la historia de un hombre que se pasó la vida buscando su destino, para, al final de la misma, descubrir que había tomado el camino equivocado. Había hecho una elección errónea en su juventud.

Afectados por ese relato, los gemelos se propusieron no cometer ese mismo error.

– Cuando tengamos que tomar una decisión crucial y dudemos entre dos opciones, tomaremos las dos. Cada uno una, y así aseguraremos que no nos equivocamos.

Siguieron creciendo juntos. Eran muy buenos estudiantes. Cada uno se estudiaba la mitad de las asignaturas y luego se las explicaba a su hermano.

Cuando acabaron la carrera se pusieron a trabajar. Uno en una empresa privada y otro en el sector público. Uno se entregó en cuerpo y alma a su trabajo. El otro se casó y tuvo hijos. Pero no perdieron el contacto. Se veían todas las semanas. Uno se pasaba los días de diario trabajando y viajando. El otro le dedicaba tiempo a su familia, a leer y a escuchar música. Los fines de semana se juntaban y hacían vida familiar. Se intercambiaban experiencias. Uno ponía en común sus viajes y sus negocios; el otro contaba los libros leídos y compartía la música. El que ganaba más dinero lo compartía con su hermano. El que tenía familia compartía los momentos familiares. El que no tenía tiempo para dedicarlo a la familia, tenía un hermano para hacer ese trabajo. El que no tenía tiempo para ganar dinero, tenía un hermano que realizaba esa labor.

Cuando cumplieron 40 años hicieron una gran fiesta con todos sus amigos. La semana siguiente desaparecieron del mapa. Nadie supo dónde estaban. Nadie salvo su mujer-cuñada.

Se tomaron unos días para estar juntos y alejados de todo. En un lugar recóndito pasaron revista a la primera mitad de su vida.

– Creo que hemos conseguido lo mejor de cada mundo. Tenemos una familia y un desarrollo profesional.

– Tu tienes una mujer increíble y yo tengo dos sobrinos preciosos. Y todos gozamos de una posición acomodada.

– Hemos descubierto que para vivir una vida completa hacen falta dos vidas.

– Sí, pero no podemos compartir nuestro descubrimiento. No todo el mundo tiene un hermano gemelo, una segunda oportunidad.

– Nuestros niños vivirán una vida completamente distinta a la nuestra. Y nosotros no podemos dejarles el legado de nuestra experiencia.

– Es la única pena que nos queda.

Han pasado veinte años de aquel encuentro. Los niños han crecido. A Luisito le pagó su tío los estudios en el extranjero y ahora es un alto directivo de una multinacional. María se quedó cerca de su madre y se casó con su compañero de facultad.

Hoy sus padres y su tío han dejado todo para estar con ella. Está nerviosa y tiene miedo mientras entra en silla de ruedas al hospital. Dos pasos más atras su tío contiene una lágrima. Su padre empuja serio la silla de ruedas. Su madre le aprieta la mano con una sonrisa nerviosa.

Esta noche María dará a luz gemelos.

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