El amor es cosa de chicas

El amor es cosa de chicas
¡Qué bonito es el amor! Hoy me he levantado con el pie derecho, en sentido figurado, claro está. El sol entraba por la ventana y acariciaba mi estancia. Los pajarillos entonaban alegres melodías, compitiendo en virtuosismo con sus trinos y gorjeos. El universo me saluda y yo le correspondo con una sonrisa.
La vida es bella, caballeros.

Más de uno se preguntará intrigado cuál es el motivo de tanto alborozo, teniendo en cuenta los graves momentos por los que pasa la economía mundial. Sí, es cierto, mis acciones de los grandes bancos no están dando el fruto deseado y estoy teniendo que tirar de fondos reservados. Pero mi asesor lo tiene todo controlado. El grueso de mi fortuna personal no peligra, es sólido como una roca.

El motivo de mi optimista estado de ánimo es que voy a ver a Maripi. He quedado a desayunar con ella en El Corte. Lo que en mi reducido grupo de amigos llamamos “un desayuno de trabajo”. Tema a tratar: intercambio de informaciones y otros cotilleos. Mi intención es sonsacarle información sobre un bomboncito que ha sido visto recientemente en lugares elegantes de la capital. Mi corazón romántico ha aumentado sus pulsaciones de forma alarmante y necesito de un ángel para ayudarme a bajar el conteo sistólico. Maripi puede revelarse como el enlace perfecto.
Si yo hubiera tenido una hermana, sería igual que Maripi. Pero teniendo a Maripi no necesito ningún delantero en mi equipo. Funcionamos como un reloj, mantenemos un compromiso de cooperación mutua.

La información privilegiada obtenida me será vital para llevar a la gacela a mi territorio. Mi táctica cinegética es infalible en las medias distancias. A la vista están los resultados. Tres años consecutivos obteniendo el “soltero más cotizado” en los banquetes de Los Jamelgos, avalan una trayectoria.

Maripi, como siempre, llegó tarde. Pero no lo suficiente como para batir su propio récord, que en pista cubierta supera los 45 minutos. El encuentro, por su parte, no se desarrolló como yo lo había planteado. Hubo oportunidades por ambos bandos, pero yo desaproveché las mías.
Puntos ganadores: la monada está localizada. Es familia lejana de mi amigo Jesús-Mari “Chusma”, lo cual no dice mucho en su favor. Tiempo de estancia estimado, hasta final del verano. Suficiente.
Errores no forzados: está saliendo con (y “muy enamorada” de) uno de los del “Grupo de los Pijos”. Dato que incrementa notablemente la cláusula de rescisión. Al parecer coincidieron en un curso en Londres. Ahora que el inglés ya no se lleva.

Como buen deportista y caballero sé admitir la derrota, aunque ésta se produzca con malas artes. Y, ya que estaba vestido para la ocasión, opté por llamar a los Jamelgos.
No hay batalla perdida que no se supere con una bebida isotónica de barril, unas lonchas bien finitas de patanegra y en la compañía de tus leales jamelgos.
A fin de cuentas, el amor es sólo una cosa de chicas.

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