El cuento de la cría sin nombre

ImagenEl cuento de la cría sin nombre
Hoy hay un gran revuelo entre las crías. Como otras veces, uno de los ancianos nos reúne para contarnos el cuento de la cría sin nombre. Es la noche corta, en la que las crías jugamos y nos divertimos con toda la gente.
Los ancianos nos enseñan cómo es el mundo, que vivimos en la tierra y cómo nos convertimos de crías en personas.
“La cría sin nombre ya había abandonado la concha familiar. Pero sus escamas todavía no se habían endurecido del todo. No tenía nombre porque aún no había elegido su sexo. Y, por tanto no se había emparejado. Y no le había sido dado un nombre.”
El cuento es el mismo todas las veces. Todos los días de noche corta. Pero a mí esta vez no me suena igual. Tal vez porque estoy pensando en Mojo.
Mojo hace poco que ha abandonado su concha familiar para vivir su propia vida. Ha elegido sexo y como ha elegido macho, los sabios ancianos le han otorgado el nombre de “Mojo”. A mí se me están endureciendo las escamas y pronto tendré que elegir sexo.
Me da un poco de miedo elegir sexo, no por perder una parte de mi cuerpo, sino por perder una parte de mi alma.
El anciano continúa con el cuento. Las otras crías se ríen y juegan con sus escamas blandas. Igual que hacía otras veces yo, con las escamas de Mojo. Y me reía cuando el anciano hablaba de los gigantes y los monstruos, los dragones y ogros.
“La cría sin nombre desoyendo los consejos de los ancianos, quiso abandonar la tierra y cruzar el mar.” Las leyendas nos avisan de los peligros del mar. Tal vez haya otras tierras más allá del mar y tal vez haya gente allí. Pero lo que sí sabemos, porque nos lo han dicho los ancianos, es que hay gigantes y dragones, ogros y monstruos enemigos de la gente. Y muy peligrosos. El que cruza el mar no vuelve, porque los monstruos y los dragones le destruyen, los gigantes y los ogros se lo comen. Y ya no vuelve más.
Los ancianos saben todo esto y mucho más. Los ancianos tiene el poder de la visión nocturna y nos protegen de los peligros. Los ancianos tienen otros poderes y magias. Las personas adquieren esos poderes cuando se convierten en ancianos.
También comparten la visión nocturna con las personas y las crías. Eso lo hacen sólo una vez: el día de la noche corta. Esa noche todos disfrutamos de la visión nocturna y por eso podemos salir de nuestras conchas y correr y saltar por la arena y escuchar el cuento de la cría sin nombre.
La noche corta dura poco tiempo y luego viene el día largo. Es una fiesta entre la gente del poblado y sobre todo las crías. Dentro de poco abandonaré la concha de mi familia y me iré a la arena a elegir sexo. Si elijo hembra tendré que emparejarme para poder tener un nombre. Si elijo macho como Mojo, los sabios me darán nombre y podré a continuación emparejarme. Y después construiré una concha familiar como hace la gente. Y más adelante me convertiré en anciano y tal vez llegue a contar el cuento de la cría sin nombre a las crías en la noche corta.
Por el extremo del mundo empieza a clarear. Es la luz del nuevo día, el día largo después de la noche corta. Esta vez el cuento no me ha parecido tan divertido como otras veces. Me ha parecido que los ancianos nos están avisando. Nos están indicando los peligros que nos acechan fuera de la tierra. Nos dicen que no hay que salir del poblado y mucho menos cruzar el mar.
Las leyendas dicen que hay tierra al otro lado del mar, y que allí las casas son altas y tienen columnas gigantescas y crecen flores raras. Allí donde viven los gigantes y los ogros con los dragones y monstruos.
Esta noche, el anciano, después de terminar el cuento, me ha mirado. Como si supiese que se me están endureciendo las escamas. Como si me quisiera decir que tengo que abandonar la concha familiar y elegir sexo. Y yo me he acordado de Mojo y todo el tiempo que pasamos juntos de crías.
Se acaba la noche corta y creo que voy a ir a la arena. Mientras la gente y las crías y los ancianos descansan después de la frenética actividad de la noche corta. Las crías van a la arena cuando abandonan la concha de su familia y se preparan para elegir sexo. Pero yo no sé qué sexo voy a elegir. No sé si voy a elegir sexo. Tal vez oiga esa voz interna que me llama a desobedecer. Tal vez los ancianos nos ocultan algo, que más allá del mar hay otra tierra. Una tierra llena de oportunidades y plantas raras. Una tierra donde ser felices y tener visión nocturna y los poderes de los ancianos. Pero nos asustan con los monstruos y ogros, con los gigantes y dragones.
Es posible que no existan gigantes ni monstruos, ni dragones ni ogros. Si existieran y quisieran comernos ya habrían cruzado el mar. Es posible que todo sea un cuento, como el cuento de la cría sin nombre.
Está amaneciendo y todos están descansando después de la noche corta. Me iré a la arena, como todos esperan que haga. Pero no elegiré sexo. Me adentraré en el mar y lo atravesaré. Iré a la tierra del otro lado. Es posible que me encuentre con gigantes y ogros, con dragones y monstruos. Y que perezca. O es posible que encuentre un mundo nuevo lleno de riquezas. Puede que vuelva y les cuente a todos cómo es el mundo nuevo. Pero si no vuelvo, si los ogros y los dragones me comen o lo hacen los monstruos y los gigantes, al menos sabré que todos revivirán mi historia. Recordarán mi aventura todas las noches cortas, de generación en generación cuando oigan una tras otra vez el cuento de la cría sin nombre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s