Modos y métodos de enfoque

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(Ésta es la segunda entrega de la serie sobre manejo de la cámara. El primer artículo trató sobre “Medición de la exposición”)

Enfoque

Los dos peligros que acechan al fotógrafo son la trepidación y la falta de enfoque. Cualquiera de ellos hará que nuestras fotos carezcan de nitidez, que se vean borrosas. Y eso es lo último que queremos. En este artículo trataremos de evitar el segundo de los problemas, el enfoque.

Para entender el concepto de enfoque necesitamos repasar un poquito de óptica. Es decir, la ciencia de las lentes. Y la lente más simple es una simple lupa.

Una lupa, como todos sabemos, es el instrumento indispensable para ir de viaje en un crucero marítimo. Por los libros y las películas sabemos que los barcos naufragan y que siempre se acaba en una isla desierta. Y en una isla, lejos de la civilización, lo primordial es tener una lupa para hacer fuego. Ese conocido truco de poner la lupa al sol para hacer que los rayos confluyan en un punto y con ello quemar un montoncito de paja y conseguir una hermosa hoguera.

El punto donde confluyen los rayos de sol es una característica de la lente y se llama “foco”. El foco de una lente siempre está a la misma distancia del eje de la lente, distancia que se denomina “distancia focal” o “longitud focal”. Bueno, para lentes diferentes, la distancia focal puede ser diferente. El caso es que esa distancia focal es una característica propia de la lente.

Resumiendo, los rayos que inciden paralelos en una lente convergente, inciden en un punto llamado foco. Es decir, los rayos que proceden que un punto muy lejano, del infinito. Pues sólo desde el infinito, los rayos provenientes de un punto pueden llegar paralelos. (o dicho de otra forma, dos rectas paralelas son las que se unen en el infinito).

distancia-focal

Ya sabemos, pues, que al enfocar al infinito, hacemos que el foco se sitúe en el plano del sensor. Si lo que queremos enfocar está más cerca que el infinito (cosa que sucede habitualmente), tendremos que variar la distancia de la lente al sensor. En realidad tenemos que alejar la lente del sensor, ya que para enfocar más cerca que el infinito, la distancia entre lente y sensor ha de ser mayor.

De hecho, cuando tenemos el objetivo enfocado en el infinito es cuando éste se encuentra lo más cerca posible del sensor. Y cuando queremos enfocar a algo muy, muy cercano, tenemos que separar al máximo el objetivo del sensor. Es por este motivo por el que se usan anillos de extensión para convertir un objetivo normal en uno “macro”.

objetivo esquema

Enfocar, por lo tanto, consiste en mover la lente hacia adelante o hacia atras, para encontrar el plano correcto de enfoque.

Otro concepto que debemos tener en cuenta es que siempre se enfoca en un plano paralelo al sensor. En principio, todo lo que esté en ese plano estará enfocado. Es decir, que cuando movemos el anillo de enfoque, estamos desplazando el objetivo, acercándolo o alejándolo del sensor; y al mismo tiempo, estamos moviendo el plano de enfoque (que podemos imaginar como un marco gigantesco que hacemos que se mueva en la escena que fotografiamos, paralelo al plano del sensor de nuestra cámara). Así, hacemos coincidir ese plano con una persona que está en primer plano, o con un árbol que esté en segundo plano, o con una casa más alejada, o con las montañas del fondo.

Enfocamos a una distancia concreta de nuestro objetivo, y sólo a una. Es imposible enfocar a dos distancias diferentes al mismo tiempo. Es imposible enfocar a 2 metros y al mismo tiempo enfocar a 100 metros. Puesto que el objetivo está sólo a una distancia del sensor y no a dos distancias.

Profundidad de campo

A pesar de que sólo enfocamos a un plano (paralelo al sensor) situado a cierta distancia del objetivo, podemos fotografiar objetos nítidos por delante y por detrás de ese plano enfocado. Hay toda una zona alrededor de ese plano que podemos considerar razonablemente nítida. La distancia por delante y por detrás del plano de enfoque razonablemente nítida constituye la profundidad de campo.

Lo primero que aprendemos en los cursos de fotografía es que la profundidad de campo la podemos modificar variando el diafragma: más cerrado, más profundidad de campo; más abierto, menos profundidad de campo.

Esto es cierto, por supuesto, pero la profundidad de campo (PdC) no sólo depende del la apertura del diafragma. En realidad depende de cuatro parámetros, a saber:

  • Apertura del diafragma. Ya sabemos que un diafragma cerrado equivale a una mayor PdC. Y que un diafragma abierto produce esos bonitos desenfoques.

  • Focal del objetivo. En un teleobjetivo la PdC es reducida, mientras que un gran angular goza de una PdC muy amplia. Por eso es mejor hacer paisajes con un angular (para tener todo enfocado) y retratos con un tele (para desenfocar mejor el fondo).

  • Distancia de enfoque. Esto es algo que no conoce todo el mundo. Si enfocamos muy cerca la PdC será pequeña (de centímetros). Sin embargo, si enfocamos a mayor distancia, la PdC aunemta (a metros). Un claro ejemplo es la fotografía “macro”, en las distancias cortas sólo disponemos de milímetros de PdC y por eso es casi obligado que la mariposa esté paralela al sensor para poder salir entera nítida.

  • Tamaño del sensor. Parece mentira, pero el tamaño del sensor también influye en la PdC. Hay una característica, denominada Círculo de confusión, que modifica la PdC. En el caso de sensores “full frame” vale aproximadamente 0,03 y para sensores APS-C vale 0,02. La traducción al lenguaje coloquial es que el sensor mayor (full frame) produce mejores desenfoques. O sea, que tiene menor profundidad de campo.

image012

¿Cómo afecta la profundidad de campo a la hora de enfocar? Pues lo suyo sería enfocar en condiciones de menor PdC. Realizar un ajuste fino en esas condiciones nos asegura tener el sujeto enfocado en el resto de situaciones.

Es decir, trataremos de obtener el punto de enfoque con el diafragma lo más abierto posible. De esta forma, cuando cerremos el diafragma no perderemos el enfoque. (Si lo hacemos a la inversa puede que veamos el sujeto enfocado, pero cuando abramos el diafragma dejemos de tenerlo).

En la práctica no tenemos muchas opciones. De los cuatro parámetros, al menos 2 no podemos modificarlos facilmente: el tamaño del sensor y la distancia al sujeto. En cuanto al diafragma, los fabricantes de cámaras (que son muy listos) ya nos solucionan la papeleta. El diafragma está siempre abierto al máximo, y sólo se cierra al valor solicitado cuando se produce el disparo. Eso está bien, no sólo porque nos permite ajustar más finamente el enfoque, sino porque al estar más abierto entra más luz y podemos ver la escena (por el visor) mucho mejor que si el diafragma estuviera cerrado.

profundidaddecampoPdC y diafragma

Inciso: algunas cámara disponen de un botón de “previsualización de la profundidad de campo”. Ese botón, al ser pulsado, procede a cerrar el diafragma al valor solicitado. De esta forma se puede comprobar la PdC real antes de disparar. Pero también se disminuye la luz que entra al objetivo y la imagen que vemos en el visor se oscurece consecuentemente.

Enfoque automático

Para entender el funcionamiento del enfoque automático dividiremos el proceso en tres fases.

  1. Elegir el punto de enfoque. Las actuales cámaras disponen de varios puntos de enfoque, desperdigados por la pantalla del visor. El primer trabajo del enfoque consiste en elegir uno de esos puntos. El punto central es el más popular para este cometido.

  2. Mover el objetivo. Sabemos que enfocar es mover el objetivo hacia adelante y hacia atrás. Hay que moverlo hasta que el punto elegido esté enfocado.

  3. Localizar plano. Una vez localizado el plano, dejamos de mover el objetivo. Y dependiendo del modo en el que estemos tomaremos una determinación.

Los puntos de enfoque, ¿Qué son? ¿Cómo funcionan? Buena pregunta.

Los puntos de enfoque funcionan por detección de fase vertical u horizontal. Las antiguas cámaras reflex llevaban un círculo en el centro del visor para ayudar al enfoque manual. Se denominaba pantalla partida y, en efecto, estaba partida. En ese punto, se veían, por ejemplo las farolas como cortadas. El fotógrafo movía el anillo de enfoque hasta que las dos partes de la farola coincidían. Entonces teníamos la farola enfocada.

Los puntos de enfoque realizan la misma misión, sólo que son más pequeños y funcionan solos.

Puntos de enfoque

Existen dos tipos de puntos de enfoque: los que enfocan a farolas (detección horizontal) y los que enfocan a barandillas (detección vertical). Cada uno es muy bueno en su campo, pero deja mucho que desear en el del contrario. O sea, que un punto horizontal enfoca bien farolas, semáforos, troncos de árbol etc. Pero falla mucho con barandillas, bordillos de aceras, horizontes etc.

Los fabricantes de cámaras (que son muy listos) saben que hay dos tipos de usuarios de cámara: los fotógrafos y los turistas. Los fabricantes de cámaras viven de vender cámaras a los turistas (que son mucho más numerosos que los fotógrafos), por eso los turistas son sus clientes preferidos. Los fabricantes de cámaras saben que el turista va a hacer la foto de su novia (o novio) delante del monumento, y que va a poner a su novia (o novio) en el mismísimo centro de la foto. Así que los fabricantes se esmeran en que el punto de enfoque central funcione mejor que el resto.

El punto de enfoque central no es de más calidad, no tiene una tecnologia más avanzada, no es más preciso. Sencillamente, el punto central tiene dos detectores de fase: uno horizontal y otro vertical. De esta manera es capaz de enfocar tanto a farolas como a barandillas. ¡Qué magnífica idea!

Para el resto de puntos de enfoque tenemos que poner atención y averiguar si son de detección horizontal o vertical. Sabiéndolo podremos sacar mayor partido a las líneas verticales y horizontales y enfocar con mayor precisión y rapidez.

Las cámaras modernas disponen de al menos dos modos de selección de punto de enfoque:

  • Enfoque de punto único. En este modo es el fotógrafo el que mediante un mando, selecciona el punto de enfoque. Por defecto viene el central, pero si quieres poner a tu novia en un lateral, tienes que cambiar manualmente el punto de enfoque.

  • Enfoque multipunto. Es el modo más automático, dejas elegir a la máquina. La cámara evalúa todos los puntos disponibles y selecciona uno como más probable para que se encuentre allí la novia. Uno puede pensar que hace una media de las distancias o la raiz cuadrada del logaritmo neperiano o cualquier otro complicado cálculo. No señor. La cámara elige el punto más cercano. ¡Claro! Porque sabe que tu novia estará siempre más cerca que el monumento o el paisaje. Hay que tener cuidado con esto y no jugar a fotógrafo cuando se es un mero turista. Si pretendes ser un artista creativo y sacar a tu novia detrás de unos arbustos o una flores, veras con incredulidad que la cámara enfoca a las ramas del primer término. Si quieres experimetar es mejor que te pases al modo de punto único.

Un error habitual es usar el enfoque multipunto en el zoológico y enfocar nítidamente los barrotes de la jaula dejando desenfocado al león.

Bloqueo del enfoque.

Solventada la primera fase, ya tenemos elegido el punto de enfoque, pasamos a la segunda.

El sistema de detección de fase es tan completo que indica la cantidad y el sentido del movimiento del objetivo necesario para alcanzar el enfoque. Eso hace que el enfoque por este método sea muy rápido. La máquina se limita a mover el objetivo tal como le indica el punto de enfoque.

Pero, ¿qué pasa después? Una vez desplazado el objetivo y alcanzado el enfoque, se pueden hacer varias cosas, dependiendo del tipo de enfoque empleado o del bloqueo de enfoque. Existen dos tipos:

  • Enfoque simple (AF-S/One Shot). Con este tipo de enfoque seleccionado, la cámara enfoca una sola vez. Consigue el enfoque y se para, acaba el proceso, fin. Normanmente emite un pitido, para avisar a su dueño. El dueño ha pulsado el botón de disparo hasta la mitad, oye el pitido, sabe que ha enfocado y se dispone a pulsar hasta el fondo y sacar la foto. Si, por algún motivo, tarda en finalizar el movimiento del dedo, cabe la posibilidad de que el sujeto se haya movido y ya no esté a foco. En ese caso y en este tipo de enfoque, la cámara no dispara. Resumiendo: la cámara enfoca, pita y se para; si no cosigue o se pierde el foco, no permite disparar. Ojo.

  • Enfoque contínuo (AF-C/AI Servo). Seleccionando este otro tipo de enfoque la cámara actúa de forma diferente. Una vez obtenido el enfoque, la cámara no finaliza el proceso. Muy al contrario, vuelve al comienzo, a verificar el punto de enfoque y sigue con las siguientes fases. Es decir, entra en bucle. Vuele a enfocar y enfocar y enfocar hasta que realicemos el disparo. De esta forma el enfoque no se pierde aunque el sujeto se acerque o se aleje, la cámara vuelve a enfocarlo en cada pasada. Otra carcterística de este tipo de enfoque es que no necesita la comprobación de enfoque para disparar. Es decir, que deja disparar aunque se haya perdido el foco. Ojo.

Todo junto: enfoque 3D

Al hablar del enfoque contínuo dijimos que el proceso entra en bucle y vuelve a la primera fase tras lograr el enfoque. La primera fase es la de selección de punto de enfoque. Si el punto de enfoque se mantiene fijo, el enfoque contínuo hace un seguimiento del objeto. Es decir mantiene lo enfocado aunque se acerque o se aleje.

Si el punto de enfoque no se mantiene fijo, (es decir, que estamos en modo multipunto) es posible seguir al objeto aunque no sólo si se acerca o aleja; también si se mueve dentro del encuadre.

El seguimiento 3D enfoca al sujeto haga lo que haga. Lo persigue por la pantalla, lo localiza y lo mantiene a raya.

Realmente, lo que hace es, en cada vuelta, evaluar el punto de enfoque usado recientemente y los adyacentes. De esta forma averigua si se ha movido y hacia dónde lo ha hecho.

Este modo de enfoque es especialmente valioso cuando tratamos de fotografiar sujetos que se mueven mucho, como son animales y niños.

Uso del enfoque automático

Una vez enumerados los modos y posibilidades del enfoque automático, lo que nos queda es asignarle una tarea a cada uno de ellos. Vamos a identificar en qué caso es más apropiado cada modo.

  • Punto único y enfoque simple. Es tal vez el más utilizado. Es perfecto para objetos estáticos. Pulsamos el botón hasta la mitad, suena el pitido y ya lo tenemos enfocado. Ya sólo falta apretar del todo y obtener la imagen. El punto de enfoque más versátil es el central y, si el sujeto no está en el centro, podemos pulsar a mitad y reencuadrar manteniendo el botón pulsado. Una vez tenemos el encuadre que interesa, pulsamos a fondo.

  • Multipunto y enfoque simple. Siempre que necesitemos rapidez y sepamos que vamos a tener al sujeto en primer término. Es especialmente útil en fotografía callejera y sujetos en movimiento. Apuntamos y disparamos. La cámara enfocará rápidamente al objeto más cercano (dentro de los que estén en los puntos de enfoque). También funciona bien con animales y niños, pero haciendo un solo disparo (no usar ráfaga).

  • Punto único y enfoque contínuo. Para aquellas situaciones en las que vamos a tener el sujeto en en centro de la imagen pero se va a estar acercando o alejando. El caso más típico son los barridos: cuando sacamos desde la acera un vehículo en movimiento. Seguimos con la cámara el movimiento manteniendo enfocado (enfoque contínuo) al sujeto y disparamos en el momento adecuado. Útil usar la ráfaga. Además de en los barridos, también en temas deportivos y similares nos será de gran ayuda este sistema.

  • Enfoque 3D. Se va a emplear cuando ninguno de los anteriores funcione. Es decir en las situaciones más difíciles. Un ejemplo son pájaros en vuelo. Normalmente tenemos que usar un teleobjetivo, ya que están a gran distancia. En esas condiciones es dificilísimo hacer el seguimiento del bicho. La única ayuda que tenemos es el enfoque 3D, que es capaz de perseguir al animal con alguna posibilidad de éxito. También ayuda emplear el modo de ráfaga para aumentar las probabilidades de obtener una imagen decente.

Enfoque manual

Ahora que controlamos el enfoque automático, podemos olvidarnos de enfocar manualmente. Algo que pertenece al pasado. No necesitamos el enfoque manual teniendo tantas formas automáticas de enfocar… ¡Falso!

Hay momentos en los que ninguno de los sistemas automáticos de enfoque nos son de utilidad. Es más, hay momentos en los que el automatismo no hace más que estropearnos la foto. Hay momentos en los que, una vez enfocado el sujeto, ni ese sujeto ni la cámara se mueven; por lo tanto no es preciso volver a enfocar en cada disparo. Por ejemplo en los bodegones.

Por ejemplo en los paisajes, cuando usamos la hiperfocal (tranquilos, ya lo explicaremos más adelante). Una vez encontrada la profundidad de campo adecuada, el paisaje nos quedará perfecto y no hace falta andar reenfocando.

En otras ocasiones el enfoque es difícil y el automatismo no es capaz de identificar a nuestro sujeto. Un ejemplo sería tratar de enfocar a un saltamontes entre la hierba. El automatismo nos enfocaría a la brizna más cercana.

En esos casos hay que recurrir al enfoque manual. Girar el anillo del objetivo hasta encontrar el punto óptimo. Algunas cámaras tienen un sistema de “confirmación de enfoque”, una lucecita verde que indica que el punto de enfoque elegido nos da el “OK”. Este sistema es de gran ayuda.

En la fotografía “macro”, en la que se trabaja con sujetos pequeños y distancias cortas, la profundidad de campo es un problema. Es mejor poner en manual y acercarnos con la cámara hasta situarnos a la distancia correcta. En estos casos también es interesante tirar en ráfaga, pues la profundidad de campo y por ende el enfoque, son muy críticos.

Live view

Las cámaras modernas poseen una función que permite ver en la pantalla posterior lo mismo que solemos ver por el visor reflex. Vamos, lo mismo que se hace con las compactas. Se levanta la cámara a la altura de la vista, a una distancia suficiente para ver bien la pantalla y se encuadra.

Ésta práctica, tan natural cuando se trabaja con una compacta, está prohibida para todo fotógrafo que se precie de serlo. Los turistas la pueden emplear, los fotógrafos nunca.

No me explayaré en los motivos que nos llevan a tan categórica afirmación. Baste decir que sólo la poco decorosa postura que adopta el individuo (o individua) ya deja mucho que desear. Sin hablar del riesgo de trepidación, de los reflejos perversos de la pantalla y otros muchos motivos que no citaré para no aburrir al respetable.

El “Live View” sólo es lícito usarlo cuando al fotógrafo le sea físicamente imposible acoplar su ojo al ocular de la cámara. Cuando tenga que levantar la cámara muy por encima de su cabeza (porque un obstáculo impida la visión directa) o bajarla tanto que no se pueda (a ras de suelo, por ejemplo). En esos casos, y disimulando un ligero rubor de sus mejillas, el fotógrafo usará la pantalla para poder encuadrar correctamente. También es lícito cuando la cámara se apoya en un trípode, se usa un disparador remoto y cualquier acercamiento a la cámara hará peligrar la toma.

El sistema “Live View” usa el propio sensor de la cámara para obtener la imagen que será enviada a la pantalla posterior. De tal forma que el espejo, que normalmente refleja la luz hacia el pentaprisma, está levantado y no se ve nada por el visor.

Los puntos de enfoque, junto con la información que vemos por el visor, se localizan justo debajo del pentaprisma. O sea, encima del espejo. Si el espejo está levantado, no llega la imagen a los puntos de enfoque y, por lo tanto, no pueden funcionar.

Cuando usamos el “Live View” el sistema de enfoque automático es diferente. La circuitería de la cámara evalua la imagen que recibe del sensor y enfoca por detección de contraste. Concretamente en una zona reducida que se indica en la pantalla mediante un rectángulo rojo. La detección de contraste es un sistema muy inferior al de detección de fase usado por los puntos de enfoque. Básicamente porque funciona por el sistema de “prueba/error”, es decir, que va probando hasta que encuentra un punto en el que ya no puede mejorar el contraste. Así que es muchísimo más lento.

En el modo Live View se puede usar ese tipo de enfoque automático. Pero si enfocamos manualmente (es decir, a ojo) hay un truco que debemos conocer.

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Recapitulando, el enfoque manual en Live View se usa cuando tenemos la cámara en un trípode o apoyada en una superficie estable. El truco consiste en usar la ampliación de Live View. A la máxima ampliación movemos despacio el anillo de enfoque hasta obtener la mayor nitidez. Ese es el truco.

Disociación del botón de enfoque

Cuando salen de fábrica todas las cámaras suelen tener el enfoque asignado al botón de disparo. Es lógico, con el mismo botón primero enfocamos y acto seguido exponemos y disparamos. Llevamos décadas haciéndolo así. Y parece lo más natural.

Pero, a veces nos molesta tener dos funciones en el mismo botón. Tal vez queremos enfocar en un punto y medir la exposición en otro. Tal vez queremos enfocar y dejar fijo el enfoque entre disparo y disparo (no volver a reenfocar).

Es más, cuando enfocamos con el punto central y reencuadramos, no queremos que la cámara vuelva a reenfocar. Perderíamos el foco.

La solución es disociar el botón de enfoque. Éste es un método que cuesta un poco al principio, pero una vez dominado nos resultará tan natural o más que el antiguo. Otra ventaja de la disociación del enfoque es que es un método sólo conocido por los iniciados. Así que nos permite darnos importancia ante amigos y familiares. Sobre todo cuando te piden prestada la cámara.

– Yo te la dejaría, Fulano, pero es que tengo el enfoque disociado y no vas a saber manejarla.

¡Toma castaña! Ahí hemos dejado caer nuestro alto nivel como fotógrafos ante los incrédulos ojos de los presentes. Pobres ignorantes, no saben lo que es el “enfoque disociado”.

Las cámaras de cierto nivel, es decir, las caras, tienen un botón específico, junto al visor, a la altura del pulgar derecho rotulado con las letras AF-ON (o similar). El resto, suele tener un botón programable denominado AE-L/AF-L (bloqueo de la exposición, bloqueo del enfoque). Ese botón puede ser configurado para que actúe como botón de enfoque. (El rotulado AF-ON ya actúa así).

Es cuestión de bucear por el manual y los menús de configuración y localizar esa opción.

8185647686_c3a772ce17Cámara con botón AF-ON

Una vez configurado, este botón anula al botón de disparo. Es decir, que ya no podremos enfocar con el botón de disparo. Su uso correcto es enpleando el enfoque contínuo AF-C, que ya conocemos.

Con la cámara configurada de esa manera, enfocaremos con el pulgar. Pulsamos hasta obtener enfoque y soltamos. Al soltar, el enfoque se queda fijo. Podemos reencuadrar y hacer lo que queramos. Cuando pulsemos el botón de disparo, la cámara no intentará enfocar, simplemente disparará (previamente medirá la exposición y acto seguido disparará).

De esta forma, tenemos al mismo tiempo la posibilidad de bloquear el enfoque o seguir enfocando mientras no retiremos en pulgar del botón. Sin necesidad de acceder al menú. Sin quitarnos la cámara de la cara.

El punto de confirmación del enfoque sigue funcionando al pulsar el botón de disparo. Lo cual permite confirmar que tenemos enfoque sin necesidad de volver a enfocar.

La técnica de reencuadre es muy útil en la mayoría de las situaciones, pero cuando la profundidad de campo es mínima podemos cometer un error. Por ejemplo cuando la distancia al sujeto es corta y el diafragma está muy abierto. El siguiente gráfico explica este error, pequeño pero posible.

focoGráfico de error de reencuadre

Trap focus

A finales del siglo XX fue cuando más se desarrollaron las funcionalidades de las cámaras de fotos. Desafortunadamente, todavía no se había popularizado la fotografía digital, así que muchos de esos avances sólo se aplicaron a las cámaras de película.

Una de esas funcionalidades, que muy pocas cámaras implementaban, era el “trap focus”, un sistema que detectaba cuándo el sujeto estaba a foco y disparaba justo en ese momento.

Esto mismo se puede simular con las cámaras actuales. No se trata de una funcionalidad básica y por eso no la incorporan de serie las cámaras actuales. Es más bien una anécdota o un sistema exótico, ya que hoy en día se emplean otros métodos como son las barreras de infrarrojos para realizar el mismo trabajo.

Pero, aunque sea sólo por curiosidad, desarrollemos el tema, con los conocimientos del sistema de enfoque que hemos adquirido.

La idea es enfocar en un punto por el que sabemos que va a pasar nuestra víctima, y esperar a que esto ocurra contando con que la cámara disparará sola cuando note que el sujeto está a foco.

Necesitamos varios ingredientes: enfoque disociado, modo AF-S y ráfaga.

Cuando introdugimos en enfoque disociado indicamos que el modo a emplear era AF-C (enfoque contínuo) porque de esa forma la cámara seguirá enfocando mientras pulsemos el botón. También sabemos que en ese modo la cámara no bloquea el disparador aunque no se confirme el enfoque. Es decir, que disparará siempre, cuando pulsemos el botón de disparo.

En el truco del Trap focus no queremos que dispare. No hasta que no se confirme el enfoque, por eso usamos el modo AF-S (enfoque simple). Aunque se pulse el botón de disparo, no se disparará mientras no haya algo en el punto enfocado.

Sencillo.

El siguiente paso es mantener pulsado el botón de disparo. Apretamos el botón pero no se produce el disparo. Lo mantenemos pulsado. Sólo cuando el sujeto (u otro elemento) pase por el punto enfocado y se confirme (detección de fase) el enfoque, sólo entonces la cámara disparará.

Añadimos el disparo en ráfaga para que la cámara siga disparando siempre que el sujeto vuelva al foco.

Ya sé que es una lata mantener pulsado el botón de disparo. Sobre todo si el tiempo de espera se alarga. Por eso se recomienda conectar un cable disparador remoto, que además tenga función de enclavado. Así, el disparador hará las veces del dedo que mantiene pulsado el botón. Lo dejamos montado, sobre un trípode y nos vamos a tomar un café o nos quedamos leyendo un libro (mejor lo segundo, no sea que nos birlen el equipo). El sistema debe funcionar solo y al cabo de un rato sólo tendremos que verificar las capturas.

DSC_4811Fotografía tomada con el método de Trap focus

Apéndice: hiperfocal

El concepto de hiperfocal es un concepto antiguo. A mí me lo enseño mi padre, cuando yo era sólo un niño. La verdad es que por aquella época, sin autofocus, sin pantalla trasera y sin tantos otros artilugios, enfocar era toda una hazaña. Las cámaras tenían objetivos de focal fija en cuyos anillos indicaban la distancia de enfoque. Además tenían unas marcas que permitían verificar la profundidad de campo, al menos la teórica.

Primero definamos hiperfocal, de forma fácil, para que lo entienda todo el mundo. Básicamente, la hiperfocal es la distancia a la que hay que enfocar para aprovechar al máximo la profundidad de campo.

profundidad2Profundidad de campo

En cada caso en particular, teniendo en cuenta focal, diafragma y distancia, la profundidad de campo sabemos que se extiende por delante y por detrás del plano enfocado. Más por detrás que por delante. Aproximadamente el doble de distancia por detrás que por delante. Así que si queremos incluir cuatro árboles, como en el dibujo, debemos enfocar al segundo. De esta forma, con la profundidad de campo adecuada, pillaremos bien a dos por detrás y uno por delante. La regla es enfocar a un tercio de la distancia máxima, dejando dos tercios en la parte alejada.

Si lo que pretendemos es la máxima profundidad de campo, algo muy útil si estamos haciendo paisajes, tendremos que ser capaces de extenderla hasta el infinito. El infinito es un punto que encontramos marcado en los anillos de enfoque, en aquellos que tienen marcadas las distancias.

Si enfocamos al infinito, tendremos un tercio de la profundidad de campo por delante del plano de enfoque. Pero perdemos los otros dos tercios, pues se quedan “detrás” del infinito.

Lo lógico sería enfocar a un punto tal que los dos tercios posteriores de la PdC llegaran justo al infinito. Así, toda la PdC quedaría cubierta.Todo esto se ve más claro con los antiguos objetivos de focal fija en los que van marcadas las PdC de cada diafragma.

DSC_1739DSC_1741
Objetivo con marcas de PdC

En las imágenes precedentes se ve cómo, usando un diafragma f/16 y enfocando a infinito, el extremo cercano de la PdC está a 5 metros. Esa es justo la distancia que marca la hiperfocal.

En la otra imagen vemos cómo, enfocando a 5 metros situamos el extremo lejano de la PdC justo al infinito. Eso era lo que buscábamos. Además vemos que el nuevo punto cercano son 2,5 metros.

No es casualidad que la distancia del punto cercano sea exactamente la mitad de la distancia de enfoque cuando usamos la hiperfocal.

Bien, todo esto es muy bonito, pero ¿cuál es la aplicación práctica en nuestros objetivos?

Sí, la mayoría de los objetivos modernos son de focal variable (zoom), no llevan escala de profundidades de campo, y algunos ni siquera llevan escala de distancias.

Por contra, en internet disponemos de multitud de sitios en los que se ofrecen tablas y calculadoras de profundidad de campo (depth of field, DoF, en inglés). Para todos los objetivos y tamaños de sensor. Hay quien imprime las tablas, las plastifica y las mete en su bolsa o mochila para tenerlas siempre a mano. Yo no.

Mi truco es el siguiente: aprenderse de memoria uno, un sólo valor, el que vamos a emplear siempre. En mi caso busqué la hiperfocal para 18mm, f/8 y un sensor APS-C. Y ahora lo voy a explicar:

  1. Mi cámara tiene un sensor APS-C (un DX de Nikon) lo cual no me da opción.

  2. Mi objetivo más angular, que es el que uso para paisajes y similares, es un 18-70mm y lo voy a usar en 18mm. Para tener mayor PdC y para coger más campo.

  3. Mi diafragma favorito es f/8, porque es el punto dulce de mi objetivo y porque he descubierto que me da una buena PdF.

Con esos parámetros he obtenido una hiperfocal de poco más de dos metros. O sea, nitidez desde 1 metro hasta infinito. Me parece más que suficiente.

Ahora, sólo me queda enfocar a una distancia de unos 2,1 metros. Le hice una marca al objetivo en el anillo de enfoque, para no equivocarme.

Cuando llego al campo, pongo el diafragma a f/8 (exposición prioridad a la apertura del diafragma) el zoom en 18mm (el tope inferior), en enfoque en manual y la distancia un poco por encima de 2m.

Ya sólo tengo que encuadrar y disparar, encuadrar y disparar, encuadrar y disparar… hasta que me duela el dedo.

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