El ejército Vaticano

DSC_7599El ejército Vaticano avanza victorioso por la Toscana capitaneado por el papa Romualdo IV. Arrasando a su paso las aldeas herejes. Es el más sanguinario de todos los ejércitos que jamás tuvo el Vaticano. Romualdo, el “papa guerrero”, dirige con mano de hierro sus huestes. Su misión: salvar al mundo.

Ya hace tres años que el Señor habló. Como una nueva Babel, la raza humana desafió al Supremo Hacedor con su sucia y blasfema tecnología. Ya lo avisó Romualdo: “occidente y oriente se alejan de Dios, se creen que su tecnología está por encima de la religión”. Y el Señor oyó las plegarias de su siervo, y arrasó a los herejes. Descargó toda su ira sobre norteamérica y el lejano oriente. Arrasó a la primera con fuego y a la segunda con agua. Meteorito, tsunami, llamadlo como queráis. Es el puño de Dios golpeando a los malvados. El oeste americano saltó por los aires, el centro maléfico del Silicon Valley y sus ramificaciones de Seattle. El mar se tragó a Corea y Japón, con todas sus máquinas perniciosas. Y cundió el caos.

Tres meses de silencio, oscuridad y frío tras los cuales resurgió Romualdo como luz y guía de creyentes. La tecnología dejó de funcionar y el débil equilibrio económico de las potencias mundiales se derrumbó. Volvimos a la edad media.

¿De qué sirve ahora el petróleo cuando no hay máquinas que lo utilicen? ¿De qué sirven los ordenadores cuando no hay electricidad que los alimente? Las comunicaciones se han perdido, los satélites, las emisoras, la radiación acabó con todo. La población mundial se redujo a una fracción. Sólo se sobrevive en las regiones subdesarrolladas, acostumbradas a vivir sin luz, sin teléfono, sin radio.

En la vieja Europa los musulmanes y los ateos luchan por el poder en las despobladas llanuras. Los ateos luchan sin orden ni concierto, pero los musulmanes están mejor organizados. Sólo en el sur Romualdo mantiene viva la llama de la verdadera fe. Dicen que se le han adherido creyentes venidos de España, Irlanda y Polonia y que con ellos ha construido su ejército invencible de cruzados, dispuesto a reconquistar Europa.

El ejército Vaticano avanza hacia el norte. Liberando a sus adeptos y ejecutando a musulmanes y ateos. Sembrando el terror a su paso. A medida que avanza, va creciendo el número de soldados, que se unen a la nueva cruzada salvadora. Cada nuevo soldado tiene asegurada comida y ropa, un lugar a la diestra del Señor y la paz para sus familiares. El ejército Vaticano avanza despacio pero inexorable, pronto alcanzará Lombardía.

-¿Y nosotros qué haremos, papá?

 

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