Open source

DSC_8107Practico la fotografía desde los doce o trece años, cuando mi padre me pasó su vieja cámara. Pero, aproximadamente, desde 2009 me puedo considerar un aficionado serio. Hago fotos casi a diario y las publico en las redes sociales, algunas de ellas reciben buenas criticas.
En estos últimos años he aprendido mucho, he mejorado mi técnica y mi ojo. Gracias a compartir conocimientos y experiencias con otros fotógrafos aficionados como yo.
Por lo que he podido observar, la mayoría de los aficionados usa Photoshop para “procesar” sus fotografías. En este contexto, “procesar” puede significar cualquier cosa, desde ajustar algunos parámetros de la imagen (brillo, contraste, color…), hasta todo tipo de retoque (clonado, borrado, sustitución de elementos, cambio de colores y texturas…). Y los resultados son realmente sorprendentes. ¡Quién hubiera soñado conseguir la mitad de lo que se hace ahora con la tecnología de antes! (Me refiero, por supuesto, a la fotografía química-analógica.)

Mi primera cámara, la que me dio mi padre, no tenía ni fotómetro ni sistema de enfoque. Se hacía todo a mano, o, más bien, a ojo. Más tarde, con mi primer sueldo me compré una réflex (también bastante manual) y a lo largo de los años reuní un equipillo majo de objetivos y accesorios.
El paso a digital fue inevitable: dejaron de vender los carros para diapositivas. Adquirí una compacta y me sumergí en el océano del cuarto oscuro digital (mucho más limpio y asequible que el químico). Me leí miles de tutoriales, vi miles de vídeos, métodos para clonar los terribles cables del tendido eléctrico, las imperfecciones de la cara de las modelos y los pesados turistas que no se quitan de delante del monumento. HDR, salto de blanqueado, separación de frecuencias, filtro paso alto… ¡qué sé yo!
Pero, a pesar de lo emocionante y divertido del “procesado” y de los espectaculares resultados, aquello no se parecía ni de lejos a las sensaciones que yo tenía con la cámara de mi padre. Ni con la reflex de carrete.

La mayoría de aficionados digitales usa Photoshop. Procesa sus fotos, las protege con una firma o una marca de agua, y las sube a las redes sociales para que todo el mundo admire su arte. Algunos, incluso, se molestan en añadir textos informativos: “Esta foto tiene copyright”, “Por favor, no use esta foto sin mi permiso”, “Todos los derechos reservados” etc.
Y es que al fotógrafo no le gusta que le copien su foto, se la bajen de internet y la usen para carteles, sellos, manuales o páginas web. Al menos que me paguen o como mínimo que pongan el nombre del autor.

La mayoría de los aficionados que usa Photoshop no ha pagado una licencia. Por la red circulan copias piratas, cracks y generadores de claves, que permiten bajarte la última versión de Photoshop, de ACR o de Lightroom. ¿Alguien lo ha comprado? pregunta en los grupos de fotógrafos y verás el volumen de las carcajadas. Al parecer, es del dominio público que Adobe es millonario y no pasa nada por que uses una copia pirata. Vamos, que es como robar en El Corte Inglés, que lo hace todo el mundo.

A mí (que no me atrevo a robar en El Corte Inglés) no me acaba de convencer esa filosofía de usar el Photoshop pirateado pero no perdonar que te pirateen una foto.

Así que un día decidí dedicarme a procesar menos y fotografiar más. Desde mi punto de vista, la generación digital de imágenes de hoy en día se divide en dos partes: la parte en la que importa la luz, el punto de vista, el encuadre y la cámara; que yo llamo “fotografía”. Y la parte en la que importa el píxel, el histograma, el espacio de color y los objetos inteligentes; que yo llamo “informática”. La parte que a mí me interesa es la primera, que trata de diafragmas, de ruedas y ruidos.
Así que el procesado mínimo yo lo hago con el programa que viene con la cámara (con mi Nikon venía el gratuito View XN 2). O sea, que no uso Photoshop. Y a mis fotos no les pongo ni firma ni marca de agua ni ná de ná. Las subo a la red con licencia Creative Commons Attibution 4.0, o sea, libre de usar con la deferencia de nombrar al autor (si quieren).

Yo no pago el programa de edición, ya que viene con la cámara. No pago a flicker por mi TeraByte para subir fotos. No pago a Google por mi dirección de correo ni a Facebook por mi cuenta. No pago a WordPress por mi blog. Ni pago a IFTTT por distribuir mis fotos por la red. (Ni pago a Nikonistas, Sonymage, Ojo Digital ni el resto de foros por el intercambio de información). Así que no cobro por el uso de mis fotos, como tampoco cobro por los artículos que escribo o los consejos que doy a mis colegas. Entre todos aportamos a esta comunidad de fotografía. A esta comunidad… Open Source.

Agradecimientos:
Nikon View NX2 (https://nikoneurope-es.custhelp.com/app/answers/detail/a_id/62503)
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Recicla-Reusa-Reduce. Este artículo está escrito con ideas recicladas. No contiene aditivos ni colorantes. Ni sulfitos ni sulfatos. Sólo materiales reciclables, no contaminantes y gratuitos.

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