Niebla

Al mal tiempo buena cara
Al mal tiempo buena cara

Niebla
Se despertó algo desconcertado. Se sentó en la cama y encendió un cigarrillo. Siempre es de noche en este maldito continente.
El cenicero estaba lleno de colillas. Arrastrando los pies lo llevó al cuarto de baño. Abarrotado de revistas viejas y ropa sucia. Descargó el cenicero en la taza del váter y tiró de la cadena. Aprovechó para orinar plácidamente, un escalofrío recorrió su cuerpo.
Ya en la cocina, el hedor proveniente del fregadero repleto de platos sucios, ácido y picante, resultaba cotidiano. Enjuagó ligeramente un vaso sucio y con un dedo le quitó una mota negra. Abrió el destartalado frigorífico y sacó una botella medio vacía de bourbon.

Los recuerdos afloraron borrosamente en su mente: una mujer rubia de amplia sonrisa preparaba la comida en una cocina resplandeciente; el salón era inmenso, con cuadros en las paredes, una estantería con libros y un televisor de pantalla enorme. Sentado en el sofá y con un mando plateado en la mano izquierda cambiaba de canal al azar. A la derecha, una puerta daba al jardín donde correteaban dos niños pequeños. Uno de ellos entró corriendo, rubio y sonriente. Se acercó… “¡Papá!”.

Se despertó sobresaltado. Todavía era de noche. Buscó en la mesilla un paquete de tabaco. Entonces recordó que hacía más de diez años que no fumaba.

 

(Dedicado a Jesús López Triguero)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s