Bombillas LED. Criterios de elección.

Huevombilla
Huevombilla

En los últimos años hemos visto cómo evolucionaba el mundo de la iluminación de una forma fulgurante. Hemos pasado de la clásica bombilla de filamento incandescente (la que inventó Edison hace un siglo) a los halógenos, fluorescentes y más recientemente las bombillas LED. Y en cada paso hemos visto reducido el consumo eléctrico de forma notable.

Ya hace años que empezamos a sustituir las tradicionales bombillas por otras denominadas de bajo consumo. Se trataba de una apuesta ecológica, menos consumo; pero resultó que el mercurio (componente básico de las bombillas fluorescentes) fue peor que la necesidad.

Un poco antes se habían puesto de moda los focos halógenos, heredados de los faros de los automóviles. El principio era el mismo que el de las bombillas de incandescencia, sólo que la ampolla iba rellena con un gas de la familia de los elementos halógenos. Con este truco se ahorraba del orden de un 10% en el consumo. A cambio, estas bombillas se debían alimentar con 12v (como las baterías de los coches) de corriente continua. En lugar de los 220v de alterna de nuestros hogares. La cosa se soluciona con un transformador.

Con la proliferación de las bombillas de bajo consumo (tecnología fluorescente), éstas se abarataron y se redujo su tamaño. El consumo, con respecto a las tradicionales, se reduce a una cuarta parte, aproximadamente. O sea, que el ahorro sí que es importante.

Las primeras bombillas de bajo consumo tardaban más en encenderse, gastaban más si se encendían y apagaban frecuentemente y producían una luz demasiado blanca. Todo esto se ha mejorado bastante.

El último paso en la reducción de consumo viene de la mano de las bombillas LED (Light Emiting Diode), cuya tecnología es totalmente electrónica, y por lo tanto prescinde de calentar un elemento para hacer que éste emita luz. Por lo tanto, los LED no se calientan y no pierden energía en forma de calor. En resumen: que ahorran todavía más energía. Concretamente, consumen sobre un 10% (ahorran un 90%) de su equivalente tradicional incandescente. Esto ya sí es un ahorro serio.

Características de las bombillas

Así las cosas, no me quedó más remedio que sustituir mis viejas y derrochadoras bombillas, primero por bajo consumo, y ahora por Led.

Para ello tuve que informarme convenientemente de las propiedades y características básicas e importantes de estos elementos lumínicos.

Primero: casquillo

Las bombillas tradicionales de casquillo de rosca vienen en dos formatos: de rosca grande y pequeña. La rosca grande, la más habitual (antiguamente se llamaba “rosca miñón”) la de las bombillas del techo de casa de toda la vida, se denomina ahora E27. La rosca más pequeña de las bombillas tipo “vela” se denomina E14.

Las halógenas de foco empotrado de techo tienen otro casquillo, es el GU 5.3 actual.

Segundo: potencia lumínica

La potencia o flujo luminoso se mide en lúmenes y es aproximadamente diez veces el valor en vatios de las bombillas tradicionales. Por ejemplo, una bombilla de 50w andará por los 500lm. Así, a la hora de elegir la potencia ya tenemos una regla: si sustituimos una bombilla de 25w, buscamos una de 250lm; si era de 100w, buscamos de 1000lm aproximadamente. Más que nada para no liarnos con los vatios de unos y de otros sistemas (que si 7w equivale a 40w… pero ¿de esos o de aquellos?). Así que anotamos los lúmenes de cada lámpara para tener una referencia fiable.

Tercero: la temperatura de color

Esto es fácil para aquellos que nos gusta la fotografía y andamos ajustando el “balance de blancos” en nuestras tomas. La temperatura de color indica si la luz es más anaranjada o más azulada. Y se mide en kelvin (antiguamente grados Kelvin).

Por ejemplo, una bombilla de las antiguas daba una luz muy anaranjada de unos 2500-3000K. La luz del sol a pleno día despejado es de unos 5200K. Y un día nublado la luz es más azulada alrededor de 6000K, igual que los fluorescentes antiguos blancos.

La elección de la tonalidad (temperatura de color) depende de la estancia y del ambiente que queramos crear, ya sea cálido o frío. Yo he sacado las siguientes conclusiones:

  • Dormitorios y salones de estar. Luz cálida, 2700K.
  • Pasillos y lugares de paso. Luz un poco menos cálida, 3000K
  • Cocinas y baños. Luz cercana a la del sol, 4500K
  • Zonas de trabajo y trasteros. Luz fría, 5000-6000K

Hay que tener en cuenta que las bombillas de 6000K o más dan una luz blanca muy muy blanca y puede resultar desagradable fuera de lugares de trabajo. Vamos, que no nos gustará iluminar el dormitorio como si fuera los servicios de la estación de autobuses.

Conclusiones

Teniendo en cuenta todos estos parámetros ya casi tengo la lista de las bombillas que necesito. Mi lista será muy parecida a la de cualquiera que viva en un hogar normal y corriente como el mío. Allá va:

Dormitorio techo: E27 – 250lm – 2700K

Dormitorio mesillas: E14 – 400lm – 2700k

Salita techo: E27 – 400lm – 2700K

Pasillos: GU 5.3 – 500lm – 3000k

Baños: GU 5.3 – 500lm – 4500K

Cocina: GU 5.3 – 500lm – 4500K

Salón focos: GU 5.3 – 500lm – 2700K

Salón techo: E27 – 400lm . 2700K

Estudio techo: E27 – 400lm – 6000K

Estudio mesa: E14 – 300lm – 6000K

Poco a poco voy a ir cambiando las bombillas. He visto que últimamente las de tecnología Led han ido bajando de precio, pudiendo adquirirlas sobre 5€ o menos. Teniendo en cuenta el ahorro en la factura, creo que a esos precios vale la pena sustituir. Pero ojo, teniendo en cuenta sobre todo la potencia y la tonalidad de las nuevas bombillas.

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