Una ventana con vistas al universo. Las dos osas en el cielo

Prefacio

David Santaolalla
Pico Susarón (foto: David Santaolalla)

Esta tarde me dio por ordenar mi leonera y en la carpeta de “Asuntos pendientes” me encontré unas hojas con unos textos que, por la pinta deben ser de 1994. Por aquella época pretendía escribir sobre astronomía (una de mis pasiones) y éste parece que es el primer capítulo de un libro que nunca vio la luz.

A continuación transcribo lo rescatado de esta particular “cápsula del tiempo”.

Capítulo 1: Las dos osas en el cielo

La Osa Mayor

Todo aquél que haya mirado alguna vez al cielo nocturno, habrá visto o al menos habrá buscado entre las estrellas el carro de la Osa Mayor. La más famosa de las constelaciones es quizá la más sencilla de distinguir. Su característica geometría se deja ver claramente en cualquier época del año, siempre hacia el norte. Se trata de una constelación circumpolar, lo que quiere decir que se encuentra cerca del polo norte, girando a su alrededor. Por eso es por lo que divisa en el hemisferio norte durante todo el año, porque nunca se oculta por debajo del horizonte.

Las siete estrellas principales dan forma al carro. El ellas los romanos veían siete bueyes dando vueltas al polo; los árabes un féretro seguido por tres plañideras; y los indios americanos un gran cucharón.

La leyenda

Calisto era una ninfa fluvial, hija de Licaón. Fue elegida pare ser una de las 80 ninfas del séquito de Artemisa (la Diana cazadora romana). El dios padre Zeus, en una de sus correrías, sedujo a Calisto. Al saberlo Hera, celosa urdió un plan de venganza: convertir a Calisto y su hijo Árcade en osos, de esta forma serían devorados por los perros de caza de la propia Artemisa. Zeus evitó el fatal desenlace acogiendo a Calisto y su hijo en el cielo, entre las estrellas. Así nacieron la Osa Mayor y la Osa Menor.

Las estrellas

Las siete estrellas principales de la Osa Mayor son las que constituyen el conocido “carro”. Las cuatro primeras forman un trapecio que corresponde a la caja del carro. Las otras tres se identifican con la lanza del carro.

Todas ellas se ven bien al simple vista ya que son de magnitud cercana al 2. La estrella central de la lanza es una estrella doble. Mizar tiene una compañera, que se ve aguzando un poco la vista, llamada Alcor. Los árabes la llamaban Saidak, que quiere decir “prueba”, porque la usaban para probar la agudeza visual.

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De Till CrednerTrabajo propio: AlltheSky.com, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=20042019

Estrella

Nombre Significado

Magnitud

Distancia

Alfa

Dubhe El oso

1,9

96 años-luz

Beta

Merak Cadena

2,4

76 años-luz

Gamma

Fecda Muslo

2,5

80 años-luz

Delta

Megrez Nacimiento de cola

3,4

76 años-luz

Epsilon

Alioth Cola

1,7

75 años-luz

Zeta

Mizar

2,4

74 años-luz

80

Alcor Pequeño caballero

4,2

74 años-luz

Eta

Benetnasch Plañidera

1,9

160 años-luz

Forma de localizar la estrella Polar a partir de la Osa Mayor.
Ursamajor-guideDe The original uploader was Montrealais de Wikipedia en inglés – Transferido desde en.wikipedia a Commons., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=41609

La osa menor

El cachorro de la Gran Osa se localiza a partir de su madre. En efecto, prolongando el lado correspondiente a la parte trasera del carro, nos topamos con la estrella Polar. Llamada así porque está casi en el polo norte celeste. En realidad dista sólo 0,9º del polo, y acercándose. El año 2096 esta distancia angular disminuirá hasta 26′ 30″, y a partir de ese momento se irá separando para recorrer un nuevo ciclo de 26000 años.

La estrella Polar se ha empleado durante siglos para orientarse en la noche. Pertenece a la constelación de la Osa Menor, que también tiene forma de carro. En este caso, la Polar está en el extremo de la lanza, o de la cola de la osa. El resto del cuerpo del plantígrado se extiende hacia el lomo de su madre osa. A diferencia del otro carro, en éste las estrellas son de muy diferente brillo. Excepto la Polar y las del extremo opuesto del carro, el resto son de magnitudes aparentes cuatro y cinco: se ven mucho menos.

Las dos estrellas del otro lado de la osa son beta y gamma, llamadas popularmente “los dos terneros” o “los guardianes del polo”. Ni que decir tiene que la Osa Menor es circumpolar y, por lo tanto visible todo el año.

Estrella

Nombre

Magnitud

Distancia

Alfa

Polar

2,1

460 años-luz

Beta

Kochab

2,2

105 años-luz

Gamma

Ferkad

3,1

180 años-luz

Magnitud aparente

Una primera forma de clasificar las estrellas es por su luminosidad. Ya en el siglo II a.C. Hiparco las dividió en seis clases que denominó magnitudes. Las estrellas más luminosas fueron de primera magnitud. Las siguientes en luminosidad, de segunda magnitud etc. Así hasta las más débiles de las observables a simple vista, estas últimas pertenecen a la sexta magnitud.

Hoy en día, los avanzados instrumentos de medida nos permiten precisar mucho más, añadiendo hasta decimales a la escala de Hiparco. De esta forma, cuanto mayor sea la magnitud aparente de una estrella, más difícil será de observar, puesto que su luminosidad será más tenue.

Los objetos celestes más luminosos tienen magnitudes menores, llegando incluso a adoptar valores negativos. Por ejemplo Sirio, que es la estrella más brillante del firmamento, tiene una magnitud aparente de -1,4. Y la luna llena de -12,6.

Nomenclatura estelar

Un grupo de estrellas más o menos juntas y formando una figura constituye lo que llamamos constelación. Cada constelación se identifica precisamente por la figura que forma en el cielo. Para identificar cada estrella se usa una nomenclatura muy específica.

Las estrellas más brillantes del firmamento son, por ello mismo, las más estudiadas, las más conocidas. Por eso, muchas de ellas tienen sus nombres propios.

Para un estudio metódico de las estrellas, J. Bayer en 1603 identificó las de cada constelación con letras del alfabeto griego. Normalmente se asigna la primera letra, alfa, a la más brillante; beta a la siguiente etc.

En aquellas constelaciones que poseen más de 24 estrellas, el alfabeto griego no es suficiente. Entonces se recurre además al alfabeto latino, y si aún así se queda corto se acaba por numerar a las restantes.

Otros objetos celestes como nebulosas, cúmulos de estrellas o galaxias fueron catalogados por el astrónomo francés Charles Messier. Los numeró, y se conocen por M1, M2, M3 etc., hasta M103. La M por la inicial de su apellido. Las galaxias se denominan a menudo por el número que ocupan en la lista del New General Catalogue of Nebulae and Clusters (Nuevo Catálogo General de Nebulosas y Cúmulos), publicado 1888 a 1908 y al cual se hace referencia utilizando la abreviatura NGC.

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