Procesado minimalista

WB-1 copiaEl otro día vi un artículo en el que se daban algunos trucos para el procesado fotográfico de una forma minimalista. Y esto me dio pie a repasar mis ideas sobre procesado o, mejor dicho, ajuste mínimo de las fotografías en el ordenador.

Coincido con el autor del artículo mencionado en que el mayor logro de un fotógrafo es obtener directamente en la cámara la imagen que te habías propuesto en tu cabeza. Cuando la foto recién importada al ordenador te deja boquiabierto es cuando te sientes un fotógrafo de verdad. Pero eso no ocurre todos los días, y lo más normal es que la foto necesite unos ligeros ajustes para poder mostrarla al mundo en condiciones.

Al principio de mi vida fotográfica digital me entusiasmaba el trabajo con photoshop y las posibilidades que aportaba. Me pasaba las horas muertas ajustando, modificando, retocando. Y al final de la sesión de procesado ni me acordaba de todas las modificaciones que había hecho. Más de una vez se dio el caso de borrar accidentalmente el fichero final, y resultarme imposible de todo punto repetir el procesado paso por paso. Cada procesado era un mundo, un mundo diferente e irrepetible.

¿La solución? dos posibles

  1. Anotar todas y cada una de las modificaciones, capas, porcentajes, valores etc. y mantener esa información junto con cada uno de los ficheros procesados.
  2. Reducir el procesado al mínimo posible y seguir siempre un estándar universal y repetible.

Ninguna de las dos es la solución perfecta, pero al final fue la segunda la que más se adecuó a mi modo de trabajar. En este artículo voy a desarrollar la teoría que puede permitir un procesado simple, minimalista y efectivo en la mayoría de los casos.

El mejor fichero

De la cámara debe salir el mejor fichero posible. Nuestro trabajo como fotógrafos es exponer, enfocar y encuadrar bien. Si no sabemos hacer eso, entonces apaga y vámonos. La excusa de “eso ya lo arreglo yo en photoshop” es la del fotógrafo incompetente.

Las tres características técnicas que hacen que una foto nos atraiga son la nitidez, el colorido y el contraste. La nitidez la conseguimos enfocando adecuadamente,  seleccionando la profundidad de campo (diafragma) correcta y teniendo en cuenta la velocidad de obturación (o usando trípode). Para obtener el color correcto debemos tener bien ajustado el Balance de Blancos. Para el contraste hemos de jugar con la iluminación, el punto de vista, la hora del día…

Ya sé que hay otras características de la foto que la hacen atractiva, como el encuadre, el motivo o el punto de vista. Pero hoy sólo me centro en las características técnicas, que son las que podemos ajustar en el procesado.

El procesado

Yo considero que los ajustes de revelado mínimos se engloban en tres grupos. Hablo de procesado, de revelado y de ajustes: modificaciones básicas que afectan a la imagen en su totalidad. Si queremos entrar en retoques, procesado por zonas, capas y otros procedimientos complejos, ya nos estaremos saliendo del procesado básico.

  1. Recorte y equilibrado de horizontales/verticales. Aunque desde el visor de la cámara ya marcamos el encuadre seleccionado, muchas veces se nos meten elementos extraños por los laterales. Además también hay que tener en cuenta que el visor no muestra el 100% del fotograma expuesto. Precisamente para poder luego recortar si fuera necesario.
  2. Color, brillo y contraste. Son los ajustes propios de la fotografía. El color se ajusta con el balance de blancos. Y con el brillo y contraste conseguimos equilibrar las luces y obtener el rango dinámico óptimo.
  3. Nitidez y saturación. Cuidado porque estos dos ajustes, si se abusa de ellos, pueden destrozar la foto. Una pizca de nitidez y/o saturación son como un toque de sal y pimienta que dan un poco de chispa a la imagen. Son la guinda del pastel que yo aplico, en caso de necesidad, al final del procesado.

Color, brillo y contraste

Cierto es que para ajustar a ojo estos parámetro debemos tener bien calibradas las herramientas de trabajo. Si eso es así, deberíamos calibrar el monitor con asiduidad y con máquinas precisas. Deberíamos tener una habitación con iluminación controlada. E incluso deberíamos calibrar nuestra vista para asegurarnos de que vemos bien y distinguimos correctamente los 16 millones de colores del jpg.

Pero yo carezco del dinero y la paciencia para tanto follón, así que salgo por la tangente y busco la alternativa económica. Y fiable, más fiable que la otra.

La forma correcta de ajustar color, brillo y contraste no es hacerlo a ojo (porque el ojo falla), sino por métodos científicos. Es decir con el histograma. Vamos a ver cómo hacerlo.

Color

Como ya dije antes el color se ajusta con el balance de blancos. El balance automático de mi cámara acierta casi siempre (el noventaitantos por ciento de las veces). También se puede ajustar, en cámara, a las condiciones de la escena: luz de día, flash, incandescente… y da buenos resultados. Pero de lo que hablamos hoy es de los ajustes a posteriori.

El programa que yo uso es el propio de Nikon (Capture NX-D, gratuito en la web de Nikon) que es para mí el más adecuado para tratar los ficheros generados en una cámara Nikon. Este programa (igual que muchos otros) tiene la posibilidad de ajustar blancos usando una herramienta “cuentagotas”. Para usarla, se selecciona la herramienta y con el cursor  se pincha en un punto o una zona que sepamos que es de color blanco-blanco. Valdría también una zona gris o negra siempre que sepamos que no tiene ningún tinte de color. Con esta herramienta se ajusta de un golpe el balance de blancos de la imagen entera.

Para el uso del cuentagotas es necesario incluir en la escena un objeto blanco puro. Algunos hacen una foto previa con una hoja de papel en la escena para poder luego ajustar blancos en laboratorio/ordenador.

Aparte del cuentagotas, que es muy útil, podemos probar con los preajustes de fábrica normales: sol, flash, bombilla… y con los deslizantes de temperatura de color y tinte. Estos dos últimos los uso en conjunto con el histograma. Como no me fío (y hago bien) de mi vista, verifico con el histograma que las altas luces no tienen ninguna dominante de color. En mis fotos suelo tener un fondo blanco y ajusto a mano hasta que la “cara norte” del histograma pierde el color. Llamo cara norte a la ladera del histograma que queda en la parte derecha del mismo. Aquí pongo un ejemplo.

D-1

Sobre esta imagen base voy a ajustar el balance de blancos mirando el histograma. En el histograma inicial vemos que la “cara norte” tiene una dominante azul.

WB-antes

Ajustamos a una temperatura de color mayor para contrarrestar los azules.

WB-despues

El resultado con blancos ajustados. El fondo blanco tira menos a azulado.
D-2

Brillo y contraste

La información de una imagen fotográfica se puede dividir en dos partes: luminancia y crominancia. La segunda, el color, la hemos ajustado en el paso previo. Ahora vamos a ajustar la luminancia.

Digamos de antemano que no hay un histograma perfecto, una forma que sirva para todas las fotos. Cada foto, cada escena, tiene unas características diferentes y una distribución de luces-sombras particular.

Algunos autores dicen que el histograma debe cubrir todo el espectro, desde el negro puro hasta el blanco total. Esto no es siempre cierto, depende del contraste de la escena y si en ella hay efectivamente blancos y negros puros.

El histograma, a simple vista, nos dice mucho de la foto. Si la montaña está a la izquierda, la foto será oscura. Si está a la derecha, será clara. Si la montaña es estrecha, es que está poco contrastada. Si es ancha, es porque tiene más contraste. Esto es lo que nos da la pista para poder ajustar la foto usando los controles de brillo y contraste.

El control del brillo estira el histograma hacia la derecha si aumentamos el brillo; o hacia la izquierda si bajamos el brillo.

El control de contraste ensancha el histograma si le damos más contraste; o lo estrecha si disminuimos el contraste.

Con estos dos controles podemos desplazar y ajustar el histograma a nuestro gusto. Pero lo correcto es usar un criterio razonable. En mi caso el criterio es el de abarcar el mayor rango dinámico posible. Es decir que los negros sean negros (y no grises) y los blancos sean blancos (y no grises). Traducido a histograma, significa que cubrimos todo el rango, desde la izquierda a la derecha, a ser posible sin pasarnos por ninguno de los lados (si nos pasamos perdemos información y textura en sombras y/o luces).

Yo suelo partir de un histograma con la montaña en el lado derecho. Esto indica que la foto está ligeramente sobreexpuesta. Los expertos le llaman a esto “derechear”, y es bueno porque en esa parte es donde se acumula más información (otro día hablaremos de ese tema).

Con el histograma un poco a la derecha vamos a estirarlo para abarcar más rango. Primero aumentando el contraste, con el control deslizante de “contraste”. Yo suelo poner el “chivato” de altas luces quemadas para evitar pasarme por la derecha. Con este control, como ya dijimos, se ensancha el histograma. Como no estaba centrado, toparemos primero con el límite derecho: las altas luces.

Ajustado de ese modo el “punto blanco”, ya sólo nos queda ajustar el “punto negro” o extremo izquierdo del histograma. Para hacer esto necesitamos estirar hacia la izquierda sin tocar la derecha (que ya tenemos ajustada) y eso se consigue bajando el brillo.

Al bajar el brillo no solo ajustamos el punto negro sino que añadimos saturación a los colores. Tanto más cuanto mayor sea la disminución de brillo. En este caso también pongo el “chivato” de sombras empastadas para no pasarme mucho de la raya.

Aquí muestro el histograma de ejemplo, con el rango dinámico ajustado.
WB-menosbrillo

Y el resultado final en la foto:

Nitidez y saturacion

Existe una justificación para mejorar la nitidez en el procesado. Se trata del filtro paso-bajo que la mayor parte de las cámaras tienen justo delante del sensor. Ese filtro no es otra cosa que un difusor, que hace que el rayo de luz que incide sobre un pixel se reparta por los pixeles adyacentes. Lo cual tiene su lógica sabiendo que el mosaico de Bayer otorga sólo un color a cada pixel físico, y que el pixel final es el promedio de cuatro adyacentes. Bueno, que el sistema físico necesita de una cierta dispersión de la luz para poder trabajar adecuadamente. Y que esto genera una pérdida de nitidez inherente al sistema mismo. Por eso, algunas cámaras nuevas prescinden del filtro paso bajo en aras de obtener una mayor nitidez.

Dicho esto, no tiene por qué darnos vergüenza aplicar una pequeña dosis de “nitidez” a nuestra foto. Pero sin pasarnos, para no dar un aspecto artificial a la foto.

En mi caso, yo uso los ajustes propios de la cámara (en Nikon se llaman Picture Control) para retrato, paisaje, vívido etc. El que más uso es el de “paisaje” cuyas características son mayor nitidez, contraste y saturación. Como proceso con el programa de Nikon, éste me respeta los Picture Control ajustados en la cámara, y así tengo controlados nitidez y saturación. Aunque, a veces me pongo “estupendo” y los subo un pelín en el revelado. Sólo por el placer de darme el gustazo. 😉

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