Aqualopter. Capítulo 6: Renacer

 

Renacer

Me encontraron a escasos metros del aparcamiento, muy magullado y con la ropa hecha trizas. Mi mujer me reconoció de inmediato, con lo cual se evitaron realizarme la prueba de ADN. Habían pasado 48 horas y yo no recordaba nada. El médico dijo que, aparte de una ligera hipotermia y deshidratación, estaba perfectamente. Pero yo no me encontraba bien.

Es normal sufrir una amnesia temporal después de un hecho traumático. Me tomé unos días de baja, para descansar y recuperarme. Jorge me trajo algunos papeles de la oficina por si me aburría. No dije nada pero todo aquello me sonaba a chino. Hacía como que recordaba más de lo que en realidad recordaba. Disimulaba, porque me daba vergüenza y porque sospechaba que había algo rato en esa situación.

Hay una cosa que me sorprende mucho, es que mi mujer, mi madre y mi abuela se llamen igual. Es más, incluso se parecen físicamente, se parecen demasiado. Sin embargo, el que parece distinto soy yo. No me reconozco en las fotos antiguas. Hasta me sorprende mi propia imagen en el espejo. A veces pienso que algo me cambiaron cuando estuve dos días desaparecido.

Poco a poco fui aprendiendo o recordando mi vida, no lo sé con seguridad. Por las noches tenía terribles pesadillas y amanecía con una dosis adicional de recuerdos. Los dolores de cabeza se iban espaciando cada vez más. Mi mujer y Jorge me trataban con una amabilidad exquisita, lo que me hacía sospechar. Sospechar pero ¿qué podía sospechar? y menos de mi familia.

En tres semanas ya estaba preparado para volver al trabajo. El lunes vino Jorge a recogerme, me llevó en su coche hasta la oficina. Extraño, no recordaba que Jorge condujera, sino todo lo contrario. En la oficina, que tampoco era como vagamente recordaba, me recibieron con alegría y afecto. Jorge me acompañó a mi despacho y me dejó solo para que me organizara. Una habitación cuadrada con una ventana con vistas a un descampado. La librería repleta de manuales, apuntes, carpetas y archivadores parecía no tener orden alguno. La mesa con un ordenador, un bote de bolígrafos y dos pilas de papeles. Me senté en la silla de brazos y empecé a trabajar en uno de mis proyectos.

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