Aqualopter. Capítulo 13: Catchers

13.-Catchers

Desde hacía décadas el transporte de mercancías estaba automatizado. Los “barcos fantasma” cruzaban, sin tripulación, el Pacífico y el Atlántico cargados de contenedores repletos de materias primas y bienes de equipo. Desde China hasta América, desde América hasta Europa, de Europa a Asia, los barcos cruzaban galernas y tempestades guiados mediante satélite. Los aviones despegaban y aterrizaban por ordenador, para evitar fallos humanos y ahorrarse un puesto de trabajo. Los ferrocarriles atravesaban las llanuras y sistemas montañosos continentales sin necesidad de maquinista. Todo más rápido, más efectivo y más barato.

No cabe duda de que el transporte automatizado también tenía que llegar al espacio. Uno de los métodos más exitosos fue el de las catapultas espaciales. Después de los cohetes reciclables, lanzaderas y aviones-cohete, las catapultas eran un curioso dispositivo capaz de poner en órbita pequeñas cargas de material. El peso era limitado, pero como cada lanzamiento resultaba muy barato, acababa siendo rentable. Pero no bastaba con poner unos cuantos kilos de chatarra en órbita, hacía falta que allá arriba hubiera alguien para recogerla. El éxito de las catapultas (llegó a haber más de treinta a lo largo del ecuador) se debe al desarrollo previo de los robots orbitales, los “catchers”.

La idea provino de las viejas factorías automovilísticas, automatizadas al 100%, cuyos robots podrían funcionar igual o mejor a gravedad cero. Precisamente fue el consorcio Renault-Citroen el primero en montar una factoría en órbita. Resultaba más rentable ensamblar las partes de una nave espacial precisamente en el espacio. Lo más costoso fue subir los primeros robots, pero una vez allí la primera media docena, el resto se subió por piezas desde las catapultas. Los robots orbitales montaron nuevos robots en órbita, después completaron las fases de la factoría y empezaron a construir naves, satélites, laboratorios etc. Incluidas las piezas de la Rueda Clarke y los robots ensambladores que la acabaron construyendo. Una parte importante de la cadena de trabajo eran los Catchers, robots dedicados a localizar las piezas enviadas a la órbita e ir a recogerlas. De esta forma, las catapultas no necesitaban ser demasiado finas a la hora de insertar la carga en órbita, era trabajo de los catchers el ir a buscarlas. Y no fallaban.

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