Planeta Vino

Mi homenaje a las fiestas de San Juan en León.

Planeta Vino
La culpa fue del capitán. Aunque debo admitir que la vida pirata es dura y tal vez ello pueda servirle como eximente. 

Cuando me enrolé en una nave pirata, a mi madre no le gustó nada. Madre, le dije, es que no hay muchas alternativas. Desde que la raza humana se expandió por la Galaxia no hemos pasado una crisis igual. No se encuentra trabajo fácil. A no ser que haga como mis primos y me vaya a buscar algo a las Nubes de Magallanes. No hijo, me contestó ella, quédate aquí, no vaya a ser…

Fue el capitán el que insistió en acercarnos a aquel sistema solar tan cutre. Todo lleno de planetas gigantes gaseosos. Al final encontramos un planeta habitable y bajamos.

Nuestro trabajo consiste en descubrir y conquistar planetas para la Confederación. De paso les rapiñamos botín para nuestro consumo o para comerciar. Ahí es donde sacamos dinero, porque lo que es la Confederación, paga una miseria por planeta descubierto. Según los posibles del planeta, recolectamos metales preciosos: oro, bismuto, berilio… o plantas valiosas: carnívoras, vegetarianas… o productos manufacturados.

El capitán bajaba a diario a la superficie, teóricamente a estudiar el ambiente local. En la práctica se pasaba las tardes en las tabernas del casco antiguo. Un día le pregunté: ¿Capitán, cómo llamaremos a este planeta? Y él me contestó sin vacilar: le llamaremos Planeta Vino. Ni planeta Aire, ni planeta Agua, ni planeta Tierra; tuvo que ser Planeta Vino. 

Luego me encasquetó una de sus “batallitas”, de cuando era niño en su planeta natal y su abuelo le llevaba a tomar los vinos al barrio de las tabernas. Y él se tomaba un “butano” y la tapa de los dos, mientras el abuelo charlaba con los amigos. Recordando su niñez, al capitán se le ponían los ojos vidriosos.

Me imagino al capitán contando sus batallitas a los parroquianos mientras saborea un “chato” de vino. Feliz, despreocupado. Sí, entiendo que se quisiera quedar allí y me dejara a mi el marrón de volver con la nave y la piratería. La vida pirata es dura.

– O sea, ¿Me quiere decir que su capitán desertó y se quedó a vivir en el planeta… “Planeta Vino”? ¿Y usted se fue dejándole allí y sin traerse nada en compensación?

– Bueno; nada, nada, lo que se dice nada, no. En la bodega de la nave tengo cinco mil litros de Prieto Picudo. Bien fresquito. 

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