Las cinco olas

Las cinco olas

No hace mucho me enteré de que en esto de la informática se han definido cinco olas (waves en inglés). O cinco eras, o cinco fases o cinco épocas. Y me ha resultado tan interesante que me dispongo a desarrollarlas aquí. Comencemos.

Wave 1. La época de los «Mainframes»

Sí aquellos monstruos que ocupaban un edificio entero (años 50-70). Los «Mainframes» fueron los primeros ordenadores que empezaron a verse por el mundo. Los grandes dinosaurios de IBM, Sperry-Univac, Honeywell-Bull, NCR… habitaban en Centros de Cálculo, habitualmente un edificio «bunkerizado» y estaban al servicio de grandes empresas o universidades. Se empleaban para realizar cálculos complejos como contabilidades y nóminas de grandes corporaciones y bancos; para labores de investigación en campus universitarios. Y consistían en grandes armarios metálicos repletos de cableado. Ocupaban una o varias plantas del edificio y necesitaban unas condiciones precisas de temperatura, humedad y limpieza. Los «sacerdotes» encargados de aplacar a la bestia lucían batas blancas y eran los únicos que accedían directamente al ordenador. Se gastaba mucho papel: tarjetas perforadas, de cartulina, para la introducción de datos y programas, listados en «papel pijama» para la obtención de resultados.

Cada elemento del sistema, impresoras, lectoras de tarjetas, unidades de cinta etc. ocupaban como mínimo lo mismo que un frigorífico. Y tenían que estar separados para disipar todo el calor que generaban. Los programadores escribían su código en tarjetas perforadas (para que lo pudiera leer el ordenador) y para ello se hacía uso de unas máquinas perforadoras. 

Las perforadoras eran como una máquina de escribir, por el teclado, y del tamaño de una mesa de despacho. Las primeras, perforaban directamente sobre la tarjeta a medida que se iba tecleando. Con lo cual, cada error de tecleo significaba desperdiciar la tarjeta. Las perforadoras más modernas tenían memoria y un pequeño «display», de tal forma que se podía teclear y verificar la línea antes de perforar físicamente la tarjeta. Eso fue un gran avance.

Una vez obtenido el programa en una pila de tarjetas (cada tarjeta era una línea de código, y un programa podía tener cientos de líneas) esta se llevaba al Centro de Cálculo para que lo procesaran por la noche. El programador obtenía el resultado de la compilación y/o la ejecución del programa al día siguiente por la mañana. El desarrollo era lentísimo, puesto que cada compilación con errores llevaba al menos un día. Y el depurado de errores podía llevar semanas. 

Por cierto, la programación se hacía al principio en «ensamblador» que era un lenguaje de programación prácticamente a nivel de «lenguaje máquina». Es decir se programaba con instrucciones básicas del procesador, como suma, almacenamiento en registros y poco más. Vamos que era como una calculadora de bolsillo de ahora, en lo relativo a las operaciones disponibles. Con esos mimbres se tenían que hacer los cálculos más complejos, como calcular la nómina de cientos o miles de empleados. Aún así, el uso de mainframes valía la pena porque era infinitamente más rápido y fiable que hacerlo a mano.

Todo esto evolucionó y se pasó a los terminales («pesados» o «tontos») que permitían simular las fichas o tarjetas perforadas en las líneas de una pantalla de fósforo verde. La evolución de la tecnología ha hecho que los mainframes sobrevivieran desde los años 60 hasta prácticamente nuestros días, conviviendo con los habitantes de las otras olas.

Wave 2. Personal computing, llega el PC

En los años 80 del siglo XX empieza la revolución. La que llevaría la informática a los hogares y el gran público. Dos empresas, Zilog y Rockwell desarrollaron sendos procesadores monolíticos, lo que se vino a llamar «microprocesadores». Eran el Z80 de Zilog y el 6502 de Rockwell, dos procesadores baratos (mucho más asequibles que los de Intel o Motorola) que permitieron el desarrollo y lanzamiento masivo de lo primeros microordenadores u ordenadores domésticos. 

Eran como ordenadores de juguete, el VIC20, el ZX81 dieron paso al Commodore 64 y al ZX Spectrum y luego a los japoneses MSX. Se programaban en BASIC, un lenguaje de programación sencillo pero potente con el que millones de adolescentes hicieron sus primeros pinitos. 

El terreno ya estaba abonado para que entraran las primeras marcas y es entonces cuando IBM lanza su «Personal Computer», el ordenador personal, o lo que hoy conocemos como PC. A partir de ahí los hogares se empezaron a poblar de PCs. Con su sistema operativo MS-DOS y sus «floppys» (discos magnéticos flexibles de 5 pulgadas y cuarto, y con 360kB de capacidad, en su formato de «doble densidad») trasteó toda una generación.

Pero a la potente IBM le salió un competidor. La pequeña empresa Apple había cosechado cierto éxito con sus modelos Apple 1 y Apple II, se atrevió a desarrollar un nuevo modelo singular y revolucionario: el Apple Macintosh, un ordenador (relativamente) portátil con ratón y pantalla con interfaz gráfica (iconos y ventanas); lo nunca visto hasta entonces. A Microsoft le llevaron 10 años hasta desarrollar Windows 95, con características similares. 

A partir del PC de IBM se desarrollaron los «PCs compatibles» y los «clónicos», toda una pléyade de ordenadores de diferentes marcas, pero basados en la familia de procesadores x86 de Intel y los sistemas operativos de Microsoft: MS-DOS y Windows. 

Wave 3. Internet

La proliferación de ordenadores domésticos y de PCs en las oficinas hizo surgir la idea de la interconexión. Por una parte en redes locales (básicamente en el entorno de oficinas) y por otra con máquinas remotas, vía línea telefónica. En las empresas, el trasvase de información se empezó a hacer mediante redes Ethernet. En los hogares, el módem permitía acceder a boletines de noticias públicos (BBSs) y de ahí a las primeras redes de aficionados como Fidonet.

Con estos ingredientes se empezó a cocinar la «red de redes», lo que ahora llamamos internet. 

Al principio se usaban módems, unos aparatos que conectaban el ordenador PC a la línea telefónica de casa. Había que ser cuidadoso para no inflar la factura de teléfono y esperar a que la línea estuviera libre. O sea, que nadie podía hablar o recibir llamadas mientras estuviera el módem transmitiendo. Trasmitiendo a la escalofriante velocidad de 1200, 2400 o incluso 9600 bits por segundo. Empleando el tradicional puerto RS-232 del PC. 

Después apareció la tecnología ADSL y la fibra óptica con lo que la velocidad de transmisión de datos se multiplicó por mil. Hoy en día las redes locales prescinden del cableado, todo va por wifi; wifi que a su vez se conecta a internet por redes de alta velocidad. 

Los servicios más importantes de internet fueron la «world wide web» y el «correo electrónico». El primero, la «web» o telaraña que cubre el mundo entero (worldwide) es una especie de biblioteca en la que se expone todo tipo de información. El usuario entra y se sirve. Vino a sustituir y mejorar al entramado de boletines de noticias de Fidonet. El correo electrónico (e-mail) por su parte, fue el primer sistema de mensajería electrónica universal. Permitió la conexión con usuarios ubicados en cualquier parte del mundo. Y, como es lógico, acabó con el correo tradicional (al que los primeros usuarios llamaban «snail-mail», coreo caracol, no sin cierta sorna).

La cantidad de información disponible en la Web aumentó de tal manera que hubo que indexarla. Es decir, construir un índice o catálogo para poder acceder de forma sistemática. Como el código de clasificación de una biblioteca. Así fue como nació Yahoo, una recopilación de enlaces a páginas de internet, organizada de forma jerárquica para acceder más fácilmente. Yahoo tuvo su momento, pero el problema era que eran humanos los que tenían que editar y actualizar el catálogo. Por eso Yahoo se vio desplazado por Google, en el que la búsqueda y actualización la hacía un programa, un motor de búsqueda (que se alimentaba de la información recogida por otros programas, los «web crawlers» o rastreadores web).

Wave 4. Los móviles y la «nube»

Al filo del siglo XXI surge con fuerza la telefonía movil. Curiosamente, llamamos «movil» a un teléfono que llevamos en el bolsillo y «portátil» a un ordenador que podemos transportar fácilmente. Sin embargo, en telecomunicaciones, un terminal o una unidad «movil» es aquella que puede transportarse (en contraposición a una unidad «fija» que no se puede mover de su sitio) y una unidad «portátil» es la que puede ser transportada por una persona. Resumiendo, una emisora móvil es una camioneta y una emisora portátil es un walkie talkie. Así que, hablando con propiedad, un teléfono debería ser «portátil» y un ordenador «movil».

Dejando atrás disquisiciones, el caso es que el móvil constituyó una verdadera revolución (claro, la cuarta). Permitió estar conectado y disponible las 24 horas del día, y no solamente cuando estuviéramos en casa o en el lugar de trabajo. Al principio sólo para hablar, luego para mandar mensajes, ahora para consultar información en la web y muchas más cosas.

De forma paralela se fue desarrollando la «nube», es decir la funcionalidad de internet.

Llegados a este punto, he de explicar por qué se llama nube la «nube», que más de uno se lo estará preguntando. El concepto viene de los gráficos en los que se representa la conexión de terminales y máquinas en una red de comunicaciones. Los terminales (en un principio estaciones de trabajo de un ordenador) se representaban por un rectángulo o un dibujo de pantalla y teclado. El ordenador principal se representaba por una caja más grande, y la conexión ente terminal y ordenador era una línea recta. Cuando el ordenador se conectaba directamente con otro ordenador, esa conexión se dibujaba como una línea entre ambas cajas. Pero llegó un momento en que la conexión entre ordenadores no era línea de datos permanente, sino que se hacía uso de la red telefónica. La red telefónica es un sistema complejo en el cual entran en juego centrales de conmutación, nodos, líneas de cableado, radio enlaces e incluso conexiones vía satélite. Para representar la red telefónica, un sistema complejo del que no necesitamos entrar en detalle, se hace uso de una forma geométrica diferente, informe, amorfa, sin forma definida. Una forma que tiene el aspecto de una ameba una esponja o una nube. Los técnicos, cuando hablan de conectar un ordenador o un terminal a la red telefónica, dicen que se conecta «a la nube», por la similitud del gráfico. Por eso cuando hablamos de subir datos a un lugar indefinido en internet, decimos que lo subimos «a la nube».

La información de la Web está localizada en discos duros de ordenadores ubicados en cualquier parte del planeta. Y cuando subimos o enviamos alguna información a esos discos, podemos decir que lo mandamos «a la nube». Pero la nube no se queda ahí, además del acceso a la información de la Web, la nube nos da otros servicios. 

Los primeros servicios de la nube quizá fueran de almacenamiento de datos, o sea discos virtuales en la nube. Como por ejemplo Dropbox, que actúa como eso: un disco virtual. Pero luego aparecieron otros servicios que proporcionaban procesamiento, más que almacenamiento. Lo que se vino en llamar «cloud computing» o procesamiento en la nube. Servicios de oficina como hojas de cálculo, tratamiento de textos o edición de presentaciones (lo típico del paquete de Microsoft Office). Y posteriormente otros procesos más sofisticados como edición fotográfica, de vídeo, de sonido, conversión de ficheros, gestión personal (calendario, tareas, notas) etc. 

Y, por supuesto, la salvaguarda de datos personales y compartición entre dispositivos o entre usuarios.

Wave 5. ¿Quién lo sabe?

Según los expertos, estamos entrando en la quinta ola. Pero no sabemos aún cual será el elemento diferenciador de ésta. Hay varios frentes abiertos, todos ellos muy prometedores: IoT, IA, Robots, Vehículos autónomos…

El «internet de las cosas», IoT (Internet of Things), pretende conectar los objetos cotidianos (lavadora, frigorífico, las luces de casa, las persianas…) mediante internet para que tengamos controladas las tareas diarias. Controladas o automatizadas o vigiladas. La lavadora nos manda un mensajes al móvil cuando ha terminado el programa de ropa delicada. Las luces se encienden cuando se hace de noche o cuando estamos entrando por el portal. El toldo se recoge cuando el pronóstico del tiempo da tormenta. Cosas que ya existen y están funcionando, y que tal vez se hagan imprescindibles en pocos años.

La inteligencia artificial (IA) está ahí, lleva muchos años pero en los últimos ha avanzado apreciablemente. Y la tenemos al alcance de la mano: en los detectores de cara de la cámara o del movil, por ejemplo. Es un campo que evoluciona rápidamente y que se puede aplicar a casi todo.

Robots. Hace tiempo que en las cadenas de montaje de las grandes fábricas el trabajo duro lo realizan robots. En muchas casas, la limpieza del suelo está a cargo de una aspiradora roborizada. Y las operaciones quirúrgicas más complicadas se resuelven con robots guiados remotamente. Por no hablar de las impresoras 3D. Poco a poco van accediendo a más sectores, puede que dentro de poco todos tengamos un robot personal, igual que tuvimos el ordenador personal y el teléfono personal.

Ya estamos viendo vehículos autónomos en los telediarios. Se pretende que en menos de una década los tengamos en nuestras calles y carreteras. Ahora mismo, los coches ya sabes aparcar solos, frenar en caso de colisión, avisar si te sales del carril y te dicen el trayecto más rápido para que no te pierdas. Hay montones de proyectos por el mundo en universidades y ciudades que introducen autobuses autónomos y sistemas similares. Pero no sólo eso, también se habla de barcos, cargueros autónomos que transporten las mercancías por los océanos sin tripulación humana; o maquinaria de obras públicas autónoma (excavadoras, dumpers, bulldozers…); o cosechadoras y tractores agrarios autónomos. Algunos de estos ya están en servicio en alguna parte del mundo.

¿Qué nos deparará el futuro? No lo sabemos… o sí. Quizá lo tenemos delante de nosotros y no nos hemos dado cuenta todavía.

Otras clasificaciones

  • Las 5 Ges de la telefonía
    • 1G – Voz y GSM
    • 2G – Mensajes de texto
    • 3G – Descarga de música y vídeo
    • 4G – Música y vídeo en «streaming»
    • 5G – ???
  • The Six Waves of Computing (otros autores) 
    1. Los mainframes (años 60)
    2. Los minis (años 70)
    3. Las workstation (años 70-80)
    4. Los PCs (años 80)
    5. Los smartphones y la nube (años 10)
    6. Ubiquitous Compuing y Machine Learning

Ubicación en el tiempo

  • Años 60- Mainframes
  • Años 70- Minis (PDP, VAX)
  • Años 80- PCs (IBM, Mac)
  • Años 90- Redes locales e Internet
  • Años 00- Telefonos móviles
  • Años 10- Smartphones y la nube
  • Años 20- Vehículos autónomos

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