2019: It Was a Very Good Year

2019: It Was a Very Good Year

 

En efecto, el 2019 ha sido un año muy bueno para mí. Ha sido un año de reconocimientos, de encuentros, he conocido gente interesante con la que he compartido momentos y he intercambiado experiencias. Sigue leyendo

Lecturas del 2019

Lecturas del 2019.

si el año 2018 fue fructífero en cuanto a lectura, el 2019 lo ha sido más. Afronté de nuevo el reto de Goodreads y, dado el éxito del año anterior, me propuse igualar mi record de 16 libros al año. El caso es que casi he duplicado esa marca, llegando a los 31 libros (¡toma castaña!). La lista la pongo más abajo.

Para el 2020 no me voy a liar y me conformo con leer 24 libros, o sea: dos al mes. Creo que lo conseguiré, de momento ya tengo un buen lote en cartera.

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Presentación de  mi nuevo libro de relatos

Presentación de  mi nuevo libro de relatos

El martes 10 de diciembre a las 20:00 en El Gran Café. c/ Cervantes 9

Con Héctor Escobar y Carlos Pérez

Firma de ejemplares por el autor: David Santaolalla

Compra tu ejemplar en la presentación (con posibilidad de firma del autor) o en la página web de la editorial: https://librosindie.com/

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Esclavos

Esclavos

Por favor un poco de silencio. Bueno, ya sabemos todos que esta es una reunión clandestina. Si alguien quiere abandonar que lo haga ahora. – Un murmullo corrió entre los asistentes pero nadie se movió. El orador prosiguió. Sigue leyendo

La máquina diabólica

La máquina diabólica.

El profesor Julius von Thanner (pronunciado «fon-taner») se quedó viudo relativamente joven. Y digo relativamente porque el profesor nunca fue del todo joven. En la infancia debió ser tan repelente que parecía un niño-viejo. De hecho, cuando yo le conocí, de estudiante, ya tenía el cuero cabelludo plagado de canas. También el bigote. Nunca supe si eran canas de verdad o es que era albino.

A pesar de su aspecto de sabio despistado, el hecho de vivir solo hizo que se manejase bien en el ámbito de las tareas domésticas. Ponía la lavadora, fregaba los platos e incluso, los fines de semana, pasaba el polvo. Y eso precisamente fue lo que le hizo ganar el premio Nobel.

Von Thanner, era un admirador de Einstein. Hasta tenía el mismo aspecto cuando se ponía la bata de catedrático. Era un estudioso de la física cuántica, de la relatividad y de la astrofísica. Había escrito arriesgados artículos sobre la conservación de la paridad en el universo. Sobre la curvatura del espacio tiempo y los agujeros de gusano. Y, últimamente, estaba enfrascado en demostrar la influencia del «spin» en la variación de masa de las partículas no subatómicas.

Solía dejar programada la lavadora de tal forma que le permitiera sacar la colada y tenderla justo cuando volvía de dar clase en la universidad. Después de desayunar la recogía y la ordenaba metódicamente en el cajón de la plancha. Lista para que Brigitte, la empleada de hogar, la planchara por la mañana. La plancha era precisamente la única tarea del hogar que Julius odiaba.

El día en que todo ocurrió el profesor había vuelto a casa más pronto de lo habitual. Aquel día no dio su última clase de la tarde debido a una huelga de alumnos, protestaban por la subida injustificada del precio de la cerveza.

Cuando llegó a casa, el programa «delicado» todavía no había finalizado, y el profesor se quedó un rato mirando el tambor dando vueltas. Como hipnotizado.

Y entonces ocurrió. Se le encendió la bombilla. ¡Eureka!

Sólo tuvo que juntar sus tres teorías favoritas para desentrañar el problema más importante de la historia de la humanidad. Un trabajo que le valió el premio Nobel y el reconocimiento internacional. El más importante descubrimiento desde la época de Einstein.

El giro del tambor de la lavadora, a una velocidad constante, pulsante e intermitente producía un «spin» característico. Justo lo necesario para poder aplicar el principio de conservación de la paridad del universo. Y todo junto producía un agujero de gusano en el interior de la lavadora. La teoría de von Thanner es mucho más compleja, por supuesto. Y este no es el lugar donde exponer toda esa ristra de integrales y laplacianas, ininteligible para cualquiera que no sea un matemático avanzado.

Gracias al profesor, hoy sabemos por qué desaparecen los calcetines en determinados programas de lavado con suavizante. La suma del «spin» y la ley de conservación de la paridad del universo generan un agujero de gusano por el que se cuela el calcetín. Una vez que un calcetín se desempareja, la paridad se rompe, lo que obliga a que otro calcetín, en otra parte del universo desaparezca también. Y eso sólo puede ocurrir en un ambiente de «spin» característico.

Este gran descubrimiento no sólo le valió honores a von Thanner, también va a servir para impulsar los viajes interestelares. Por ahora, tanto la NASA como la ESA están desarrollando lavadoras gigantescas y naves espaciales con forma de calcetín. Se supone que de esta forma seremos capaces de enviar astronautas a cualquier parte de la galaxia burlando las limitaciones de la velocidad de la luz. Ya veremos.

De todas formas, yo me pregunto ¿en qué parte del universo estarán almacenados todos esos millones de calcetines?

Duende

Duende 

Siempre que llego a casa, lo primero que hago es encender la radio. Da igual lo que pongan, noticias, música clásica… el caso es sentirme acompañada.

El otro día volví a acordarme de doña Marga, la vecina viuda del segundo. Una anciana adorable, que cuando me la cruzaba en el portal siempre me saludaba alegre y me contaba cosas de su vida.  Sigue leyendo