La máquina diabólica

La máquina diabólica.

El profesor Julius von Thanner (pronunciado «fon-taner») se quedó viudo relativamente joven. Y digo relativamente porque el profesor nunca fue del todo joven. En la infancia debió ser tan repelente que parecía un niño-viejo. De hecho, cuando yo le conocí, de estudiante, ya tenía el cuero cabelludo plagado de canas. También el bigote. Nunca supe si eran canas de verdad o es que era albino.

A pesar de su aspecto de sabio despistado, el hecho de vivir solo hizo que se manejase bien en el ámbito de las tareas domésticas. Ponía la lavadora, fregaba los platos e incluso, los fines de semana, pasaba el polvo. Y eso precisamente fue lo que le hizo ganar el premio Nobel.

Von Thanner, era un admirador de Einstein. Hasta tenía el mismo aspecto cuando se ponía la bata de catedrático. Era un estudioso de la física cuántica, de la relatividad y de la astrofísica. Había escrito arriesgados artículos sobre la conservación de la paridad en el universo. Sobre la curvatura del espacio tiempo y los agujeros de gusano. Y, últimamente, estaba enfrascado en demostrar la influencia del «spin» en la variación de masa de las partículas no subatómicas.

Solía dejar programada la lavadora de tal forma que le permitiera sacar la colada y tenderla justo cuando volvía de dar clase en la universidad. Después de desayunar la recogía y la ordenaba metódicamente en el cajón de la plancha. Lista para que Brigitte, la empleada de hogar, la planchara por la mañana. La plancha era precisamente la única tarea del hogar que Julius odiaba.

El día en que todo ocurrió el profesor había vuelto a casa más pronto de lo habitual. Aquel día no dio su última clase de la tarde debido a una huelga de alumnos, protestaban por la subida injustificada del precio de la cerveza.

Cuando llegó a casa, el programa «delicado» todavía no había finalizado, y el profesor se quedó un rato mirando el tambor dando vueltas. Como hipnotizado.

Y entonces ocurrió. Se le encendió la bombilla. ¡Eureka!

Sólo tuvo que juntar sus tres teorías favoritas para desentrañar el problema más importante de la historia de la humanidad. Un trabajo que le valió el premio Nobel y el reconocimiento internacional. El más importante descubrimiento desde la época de Einstein.

El giro del tambor de la lavadora, a una velocidad constante, pulsante e intermitente producía un «spin» característico. Justo lo necesario para poder aplicar el principio de conservación de la paridad del universo. Y todo junto producía un agujero de gusano en el interior de la lavadora. La teoría de von Thanner es mucho más compleja, por supuesto. Y este no es el lugar donde exponer toda esa ristra de integrales y laplacianas, ininteligible para cualquiera que no sea un matemático avanzado.

Gracias al profesor, hoy sabemos por qué desaparecen los calcetines en determinados programas de lavado con suavizante. La suma del «spin» y la ley de conservación de la paridad del universo generan un agujero de gusano por el que se cuela el calcetín. Una vez que un calcetín se desempareja, la paridad se rompe, lo que obliga a que otro calcetín, en otra parte del universo desaparezca también. Y eso sólo puede ocurrir en un ambiente de «spin» característico.

Este gran descubrimiento no sólo le valió honores a von Thanner, también va a servir para impulsar los viajes interestelares. Por ahora, tanto la NASA como la ESA están desarrollando lavadoras gigantescas y naves espaciales con forma de calcetín. Se supone que de esta forma seremos capaces de enviar astronautas a cualquier parte de la galaxia burlando las limitaciones de la velocidad de la luz. Ya veremos.

De todas formas, yo me pregunto ¿en qué parte del universo estarán almacenados todos esos millones de calcetines?

Duende

Duende 

Siempre que llego a casa, lo primero que hago es encender la radio. Da igual lo que pongan, noticias, música clásica… el caso es sentirme acompañada.

El otro día volví a acordarme de doña Marga, la vecina viuda del segundo. Una anciana adorable, que cuando me la cruzaba en el portal siempre me saludaba alegre y me contaba cosas de su vida.  Sigue leyendo

Emulando a… Takashi Kitajima

Emulando a… Takashi Kitajima

Esta tarde mirando en 500px me he vuelto a encontrar con Takashi Kitajima, un fotógrafo japonés especializado en fotos con bokeh. Pero con un bokeh extremo, imposible. Y no he podido evitar intentar emular su trabajo.

No es tan fácil, porque Kitajima usa un objetivo especial, (bueno, realmente el truco está en la montura, de su invención, que realiza una especie de «tilt shift» como los objetivos descentrables). Para un buen bokeh, redondito y grande, hace falta un objetivo que abra mucho. Por ejemplo un 50mm f/1.8 como el que yo tengo. Sigue leyendo

Feliz coincidencia

Feliz coincidencia 

  • ¡Cari! ¡No te vas a creer a quien me he encontrado en los toilets! ¡A Manolo! ¿No te acuerdas de Manolo? Sí, mi amigo del cole y de la uni. Que trabajamos juntos en Warrens. 

Claro que me acuerdo, ¿como no iba a acordarme de ese mentecato? Y menos de la lista de su mujer. ¡Qué me importa a mi que malcríen al bobo de su hijo!  Y ella, hace más de un año que no sé nada de ella. Ni ganas. Acabamos mal, por su culpa, claro. Se creía la reina de Saba. Por haberse casado con un ingeniero. ¿Y él? Menudo bobo, quiso tirarme los tejos, el «amigo de la infancia». El «colega», el «compi», el «amigo del alma». Menudo traidor. Menos mal que le destinaron a Alicante. Y que Pepe se cambió de empresa y les perdimos la pista. Sigue leyendo

El leonés David Santaolalla obtiene el nº 1 en el TOP 10 FINE ART PHOTOGRAPHER 2019

El artista leonés David Santaolalla, también conocido como «Cebolledo», obtiene el primer puesto nacional en los TOP 10 FINE ART PHOTOGRAPHER 2019, una lista de los mejores fotógrafos del mundo elaborada por la prestigiosa página web One Eyeland (oneeyeland.com).

Santaolalla logró colocar tres de sus fotografías entre las mejores del mundo. Concretamente una plata y dos finalistas en categoría Conceptual. Haciéndose así con el primer puesto en el ranking nacional. Además de estar entre las 10 fotografías premiadas con SILVER a nivel mundial en dicha categoría.

Enlace a la página WORLD’S TOP 10 FINE ART PHOTOGRAPHERS 2019

Doce meses, doce plumas. Junio: Cyrano

Doce meses, doce plumas. Junio: Cyrano

La pluma de este mes es, tal vez, la primera que me regalaron. La pinta es buena, es fina y elegante pero nada más. No he conseguido averiguar nada acerca del fabricante. Tan solo la inscripción «CYRANO» en el capuchón. Y en el plumín «Iridium Point W Germany».

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Ella estaba en uno de esos días

Ella estaba en uno de esos días

Él sabía que ella estaba en uno de esos días. Por eso entró en el local despacio, no tenía prisa. Los pocos clientes que había se agrupaban delante del televisor, una pantalla de muchas pulgadas y marca coreana. A él no le interesaba el partido. Caminó tranquilo hasta la barra. No pudo evitar mirarla de reojo. Ella estaba al fondo, sola, radiante como siempre.  Sigue leyendo