Duende

Duende 

Siempre que llego a casa, lo primero que hago es encender la radio. Da igual lo que pongan, noticias, música clásica… el caso es sentirme acompañada.

El otro día volví a acordarme de doña Marga, la vecina viuda del segundo. Una anciana adorable, que cuando me la cruzaba en el portal siempre me saludaba alegre y me contaba cosas de su vida.  Sigue leyendo

Feliz coincidencia

Feliz coincidencia 

  • ¡Cari! ¡No te vas a creer a quien me he encontrado en los toilets! ¡A Manolo! ¿No te acuerdas de Manolo? Sí, mi amigo del cole y de la uni. Que trabajamos juntos en Warrens. 

Claro que me acuerdo, ¿como no iba a acordarme de ese mentecato? Y menos de la lista de su mujer. ¡Qué me importa a mi que malcríen al bobo de su hijo!  Y ella, hace más de un año que no sé nada de ella. Ni ganas. Acabamos mal, por su culpa, claro. Se creía la reina de Saba. Por haberse casado con un ingeniero. ¿Y él? Menudo bobo, quiso tirarme los tejos, el «amigo de la infancia». El «colega», el «compi», el «amigo del alma». Menudo traidor. Menos mal que le destinaron a Alicante. Y que Pepe se cambió de empresa y les perdimos la pista. Sigue leyendo

Ella estaba en uno de esos días

Ella estaba en uno de esos días

Él sabía que ella estaba en uno de esos días. Por eso entró en el local despacio, no tenía prisa. Los pocos clientes que había se agrupaban delante del televisor, una pantalla de muchas pulgadas y marca coreana. A él no le interesaba el partido. Caminó tranquilo hasta la barra. No pudo evitar mirarla de reojo. Ella estaba al fondo, sola, radiante como siempre.  Sigue leyendo

Aquel punto azul

Aquel punto azul

Hijo mío, ¿Ves aquel punto azul en el firmamento? Esa estrella brillante que solemos ver al amanecer, antes de que salga el sol. O en el ocaso, después de ponerse el sol. Bien, pues dicen que es de allí de donde procede el ser humano.

Dicen que ese punto azul es un planeta como el nuestro. Dicen que se llama «Paraíso» y que fuimos expulsados de allí hace mucho tiempo. Cuentan las ancianas que en ese planeta el agua cubría más de la mitad de la superficie, que los bosques eran frondosos y que había incluso animales salvajes. Sigue leyendo

Segundón

Segundón

Siempre he sido un segundón, desde que nací. Mi hermana mayor era más guapa, más lista y más simpática que yo. Me llevaba dos años de ventaja y yo, a su lado, no era más que un patoso. Y además ella sacaba las mejores notas en el colegio.

En el colegio yo sacaba buenas notas, pero no tan buenas como las de mi amigo Jaime. Jaime era mi mejor amigo y también el más listo de la clase. Cuando la maestra preguntaba en clase y nadie sabía la respuesta, siempre decía «A que Jaime lo sabía». Y Jaime asentía sonriendo.  Sigue leyendo

Cars and Girls

Cars and girls

Los martes por la mañana me gusta empezar el día poniendo música moderna y dejar a Rajmáninov para los miércoles. Ese martes en concreto pasé mis ojos por los lomos de mi colección de vinilos y se detuvo en el azul pálido de «Prefab Sprout». La voz armoniosa de Paddy McAloon siempre me estimula y más con su tema «Cars and Girls». Cuando terminé mi aseo cotidiano, alegre como un ballenato, recibí un mensaje urgente de mi apreciada Maripi citándome para una reunión en la cumbre. O sea en la cafetería de la azotea de ese conocido hotel de muchísimas estrellas. 

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Oklahoma

Oklahoma

Nunca me dijo su nombre real, se hacía llamar Oklahoma. Pensé para mí que era porque Alaska y Wyoming ya estaban cogidos. Tampoco supe dónde vivía ni me presentó a su familia. Nos veíamos siempre en la puerta de la biblioteca. Y caminábamos juntos un buen trecho hasta que nuestros caminos se separaban. Al principio no hablaba mucho. Era una chica pequeña, menuda. Con el pelo muy negro, igual de negro que sus labios, el maquillaje de sus ojos o el esmalte de sus uñas. Hablaba poco y nunca sonreía.

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