Después de la lluvia

Después de la lluvia las flores están más bellas.

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Silvestres

De vez en cuando me gusta pasear por la ciudad y descubrir pequeñas joyas escondidas. En este caso flores silvestres que podrían fácilmente decorar los jarrones de muchos salones elegantes.

Pata-Clock, el reloj definitivo

Pata-Clock, el reloj definitivo

El equipo de Santaolalla Ingenieros tiene el placer de presentar su nuevo diseño. Se trata de un reloj de pulsera inteligente (Smart Watch) diseñado especialmente para la persona moderna y dinámica del siglo XXI.

En un momento en el que los relojes inteligentes copan el mercado tecnológico, Santaolalla Ingenieros, con su Pata-Clock ofrece un compromiso entre la funcionalidad y la elegancia a un precio asequible. Sigue leyendo

El duro trabajo

El duro trabajo del veraneante. La jornada laboral del turista. Qué ganas de acabar las vacaciones y volver a la relajada rutina diaria.

Planeta Vino

Mi homenaje a las fiestas de San Juan en León.

Planeta Vino
La culpa fue del capitán. Aunque debo admitir que la vida pirata es dura y tal vez ello pueda servirle como eximente. 

Cuando me enrolé en una nave pirata, a mi madre no le gustó nada. Madre, le dije, es que no hay muchas alternativas. Desde que la raza humana se expandió por la Galaxia no hemos pasado una crisis igual. No se encuentra trabajo fácil. A no ser que haga como mis primos y me vaya a buscar algo a las Nubes de Magallanes. No hijo, me contestó ella, quédate aquí, no vaya a ser…

Fue el capitán el que insistió en acercarnos a aquel sistema solar tan cutre. Todo lleno de planetas gigantes gaseosos. Al final encontramos un planeta habitable y bajamos.

Nuestro trabajo consiste en descubrir y conquistar planetas para la Confederación. De paso les rapiñamos botín para nuestro consumo o para comerciar. Ahí es donde sacamos dinero, porque lo que es la Confederación, paga una miseria por planeta descubierto. Según los posibles del planeta, recolectamos metales preciosos: oro, bismuto, berilio… o plantas valiosas: carnívoras, vegetarianas… o productos manufacturados.

El capitán bajaba a diario a la superficie, teóricamente a estudiar el ambiente local. En la práctica se pasaba las tardes en las tabernas del casco antiguo. Un día le pregunté: ¿Capitán, cómo llamaremos a este planeta? Y él me contestó sin vacilar: le llamaremos Planeta Vino. Ni planeta Aire, ni planeta Agua, ni planeta Tierra; tuvo que ser Planeta Vino. 

Luego me encasquetó una de sus “batallitas”, de cuando era niño en su planeta natal y su abuelo le llevaba a tomar los vinos al barrio de las tabernas. Y él se tomaba un “butano” y la tapa de los dos, mientras el abuelo charlaba con los amigos. Recordando su niñez, al capitán se le ponían los ojos vidriosos.

Me imagino al capitán contando sus batallitas a los parroquianos mientras saborea un “chato” de vino. Feliz, despreocupado. Sí, entiendo que se quisiera quedar allí y me dejara a mi el marrón de volver con la nave y la piratería. La vida pirata es dura.

– O sea, ¿Me quiere decir que su capitán desertó y se quedó a vivir en el planeta… “Planeta Vino”? ¿Y usted se fue dejándole allí y sin traerse nada en compensación?

– Bueno; nada, nada, lo que se dice nada, no. En la bodega de la nave tengo cinco mil litros de Prieto Picudo. Bien fresquito. 

Veraneo Zen v2.0

Como todos los veranos, cuando llega la hora de hacer las maletas recupero mis listas de viaje que guardo en Wunderlist. Mi lista de ropa para la maleta, mi lista de productos de aseo para el neceser, mi lista de gadgets (adelante “gadgeto brazo”) y juguetes. Y por supuesto, mi lista de equipo fotográfico.

(Ver mi lista de material fotográfico para llevar de viaje al final del artículo) Sigue leyendo

El hombre invisible

El hombre invisible


¡Qué bonita es la adolescencia! Esa época de la vida en la que descubres el mundo y las amistades son para toda la vida. Aunque luego duren sólo unos meses. La mía, como la de casi todos, fue una adolescencia agridulce. Avergonzado por mi baja extracción social, procuraba unirme a grupos de chicos de nivel medio-alto. Económico y/o cultural. Eso me hacía sentir importante. Mis compañeros de pandilla eran unos auténticos intelectuales, voraces devoradores de cine de autor, música culta y literatura hispanoamericana. Y yo sacaba de la biblioteca novelas de Borges y Cortázar. Sigue leyendo