Lady Dyc

Lady Dyc

Rigoberto y yo habíamos pillado un apartamentillo en la zona de los pubs. Estaba bastante destartalado y viejo, un tercero sin ascensor. Pero la vieja nos hizo precio y a nosotros nos venía fetén. Bajábamos después de cenar a tomar unas copas y no nos preocupábamos de pillar bus o algo para volver.

La llamábamos Lady Dyc porque era rubia y se sentaba al final de la barra. Era un poco macarra, para mi gusto. Rollo leopardo y medias de rejilla. Pero a Rigoberto le ponía. Por eso bajábamos todos los días a ese antro oscuro, “El Caballo Loco”. Por eso y porque ponían medios cubatas, muy bien de precio.

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