Segundón

Segundón

Siempre he sido un segundón, desde que nací. Mi hermana mayor era más guapa, más lista y más simpática que yo. Me llevaba dos años de ventaja y yo, a su lado, no era más que un patoso. Y además ella sacaba las mejores notas en el colegio.

En el colegio yo sacaba buenas notas, pero no tan buenas como las de mi amigo Jaime. Jaime era mi mejor amigo y también el más listo de la clase. Cuando la maestra preguntaba en clase y nadie sabía la respuesta, siempre decía «A que Jaime lo sabía». Y Jaime asentía sonriendo.  Sigue leyendo

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