Los novios de Eva

DSC_7585Llegó un momento en el que Eva se cansó de Adán. De verle tirado mirándose los pies como un bobo australopitecus. Y se fue a hablar con la serpiente, a pedirle cuentas.
– Menuda la que nos liaste con el jueguecito de la manzana. ¡Con lo bien que estábamos en el paraíso!
– No te das cuenta de que todo estaba preparado. -respondió el ofidio- O te creías que Dios os iba a dejar para siempre viviendo por el morro. Ya sabía que ibais a picar y os tendría que echar. Para que currarais un poco y supierais lo que es bueno. En el fondo tendrías que agradecérmelo.
– Tal vez, pero ahora estoy harta de trabajar y de aguantar al bruto de Adán. Yo creía que el amor iba a ser eterno. Pensándolo bien no sé si alguna vez me enamoré de Adán. Lo cierto es que no he conocido a nadie más, no tengo con quien comparar.
– No te preocupes. Me he enterado de que Dios ha fabricado más neanderthales como vosotros. Me imagino que para poder repoblar en condiciones la Tierra. Te voy a presentar a un cromañón que está para comérselo.
– ¡Ay, sí! Tengo ganas de una aventura. Adán está medio tonto desde que murió Abel y ya no se habla con Caín. Anda por ahí medio sonámbulo, lloriqueando y mirándose los pies.

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